Error humano y fatiga son las posibles causas del accidente de Air Canada Express
La seguridad aérea en Nueva York se encuentra bajo un intenso escrutinio tras la colisión fatal ocurrida la noche del pasado domingo 22 de marzo en el aeropuerto LaGuardia.
El vuelo AC8646 de Air Canada Express, un Bombardier CRJ-900 operado por Jazz Aviation, impactó contra un camión de bomberos de la Autoridad Portuaria mientras aterrizaba en la Pista 4.
El accidente, que segó la vida del capitán Antoine Forest y del primer oficial Mackenzie Gunther, ha reabierto el debate sobre la saturación operativa y los protocolos de comunicación en uno de los aeropuertos más congestionados del mundo.
Las primeras grabaciones de la torre de control, analizadas por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), revelan momentos de extrema tensión y una aparente confusión fatal.
Un controlador autorizó inicialmente al Camión 1 a cruzar la pista activa para responder a una emergencia menor por "olor a humo" en otro avión de United Airlines. Segundos después, al percatarse de que el chorro del avión canadiense estaba a punto de tocar tierra, el controlador emitió gritos desesperados de "¡Alto, Camión 1, alto!", pero el impacto fue inevitable a una velocidad estimada de 100 mph.
La magnitud del choque fue devastadora: la sección frontal de la aeronave quedó completamente destruida, con la cabina de mando severamente aplastada y la nariz del avión apuntando hacia el cielo.
Entre los 72 pasajeros y cuatro tripulantes, se registraron más de 40 heridos, incluyendo una auxiliar de vuelo que sobrevivió milagrosamente tras ser expulsada del fuselaje mientras seguía sujeta a su asiento. Dos oficiales de la Autoridad Portuaria que viajaban en el camión de bomberos también resultaron heridos, aunque se encuentran en condición estable.
La NTSB, liderada por su presidenta Jennifer Homendy, ha recuperado las cajas negras (el registrador de datos de vuelo y el de voz en cabina) tras realizar un corte quirúrgico en el techo del avión.
La investigación se centra ahora en determinar si la fatiga del personal o la falta de personal en la torre de control jugaron un papel determinante. En las grabaciones posteriores al accidente, se escucha a un controlador admitir visiblemente afectado: "Traté de alcanzarlos... estábamos lidiando con otra emergencia y me equivoqué", una declaración que será clave para el informe final.
Este incidente ocurre en un contexto de alta presión para el sistema de control de tráfico aéreo en Estados Unidos, exacerbado por un cierre parcial del gobierno que ha afectado la moral y la logística en los aeropuertos.
Aunque los controladores son considerados personal esencial, la comunidad aeronáutica ha denunciado durante meses que el estrés operativo está llegando a niveles críticos. La FAA ha mantenido cerrada la pista del accidente para recolectar evidencia y limpiar materiales peligrosos, advirtiendo que los retrasos en la terminal neoyorquina persistirán durante toda la semana.
Mientras las familias de los pilotos fallecidos en Canadá reciben las condolencias de mandatarios como el primer ministro Mark Carney, la industria espera respuestas urgentes.
Este es el primer accidente fatal en LaGuardia en más de tres décadas, un dato que subraya la gravedad de la falla sistémica. La NTSB ha prometido un informe preliminar en los próximos 30 días, el cual buscará esclarecer si el camión de bomberos invadió la pista por un error de orientación o si la cadena de mando en la torre simplemente colapsó bajo la presión de múltiples emergencias simultáneas.




