Organismos internacionales piden a Barcelona reconsiderar el drástico aumento a la tasa a cruceristas
La reciente iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona para triplicar el impuesto turístico aplicado a los cruceristas de corta estancia ha desatado una ola de rechazo y preocupación entre las principales organizaciones del sector privado a nivel global.
El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés) y la Mesa del Turismo de España han lanzado un llamado urgente a las autoridades locales para que revalúen una medida que, según advierten, amenaza con socavar la competitividad de la ciudad frente a otros destinos clave del Mediterráneo.
El plan promovido por el gobierno del alcalde Jaume Collboni pretende elevar la tarifa total hasta los 30 euros por pasajero para aquellos visitantes que permanezcan menos de 12 horas en la capital catalana.
La propuesta legislativa contempla aumentar el recargo municipal para este perfil de viajero, sumándose al gravamen regional ya existente. El objetivo declarado por el consistorio es disuadir la masificación turística de los pasajeros en tránsito que hacen un uso intensivo del espacio público sin generar un pernocte formal.
Sin embargo, el WTTC alertó que los incrementos fiscales abruptos rara vez alcanzan los resultados de sostenibilidad esperados y suelen provocar un impacto negativo directo en la economía local. La organización internacional argumenta que los costos adicionales desincentivarán el gasto de los visitantes en tierra, provocando un efecto dominó que podría derivar en la pérdida de empleos en los sectores del comercio, la restauración y el transporte.
De acuerdo con las métricas presentadas por la entidad internacional, la industria de cruceros representa un motor económico fundamental para la comunidad, habiendo inyectado 11.9 millones de euros en tasas directas a las arcas municipales durante el ejercicio de 2024. Asimismo, el sector destaca que el gasto promedio de los pasajeros que utilizan la ciudad como puerto base se sitúa entre los más altos de la industria turística global.
Por su parte, la Mesa del Turismo de España se sumó de manera contundente a la petición de frenar este incremento tributario. La asociación empresarial española insistió en la necesidad de mantener un marco normativo estable, previsible y fundamentado en datos objetivos para evitar el desvío de buques hacia puertos competidores en la región del sur de Europa.
La propuesta fiscal se encuentra actualmente bajo discusión y requerirá de la validación del parlamento de Cataluña antes de su potencial implementación. Mientras tanto, las corporaciones globales de turismo insisten en que la gestión del éxito turístico de un destino de clase mundial como Barcelona debe resolverse mediante una planificación estratégica a largo plazo y una cooperación estrecha entre los sectores público y privado, en lugar de recurrir a ajustes impositivos coyunturales.




