Cinthia Vega, presidenta de la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Samaná, en República Dominicana

13 de Mayo de 2011 3:39am
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Cinthia Vega, presidenta de la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Samaná, en República Dominicana

“La tierra más virgen de República Dominicana”, dicen muchos de Samaná, una península de grandes valores naturales y espectaculares costas y playas en el noreste del país caribeño. Lejos del ajetreo y la masificación turística, en los últimos años ha comenzado a ganar fuerza allí la industria del ocio, y dentro de ésta han alcanzado un muy alto estándar los hoteles y los proyectos residenciales. El ordenamiento, y el acatamiento de reglas para proteger las dunas de las playas y otros elementos del ecosistema, son garantías para la sostenibilidad de todo ese desarrollo.

Usted preside la Asociación, y es a la vez propietaria de un complejo turístico…

-Sí, yo y otros socios tenemos un proyecto en el Limón, a unos diez kilómetros de El Portillo, en el norte de la península de Samaná. Es un proyecto que en su primera fase tiene 40 unidades: 36 apartamentos y cuatro villas, y al que en una segunda fase se le van a agregar otras 90 unidades. Es un complejo de muy baja densidad habitacional, frente a una bahía muy hermosa.

¿Qué precio tiene el metro cuadrado?

-Comenzamos en la primera fase con un precio de unos 1.900 dólares el metro cuadrado, y la segunda fase estamos pensando sacarla al mercado en septiembre u octubre a 2.100 dólares el metro cuadrado.

He visto las unidades en Samaná, son de muy alta calidad, primera línea de playa, y buscando un cliente de nivel… ¿Es así también en su proyecto?

-En este caso, tratamos de tener unidades de muy alta calidad, pero intentamos que sean unidades asequibles, en cuanto al tamaño. Por ejemplo, en algunos casos estamos construyendo, en lugar de villas o town houses de 300 a 400 metros cuadrados, bungalós de 180 a 230 metros cuadrados, lo cual los hace más asequibles…

Estamos hablando de unos 360 mil dólares… ¿Es lo más barato que tienen?

-Tenemos, por ejemplo, apartamentos de 130 metros cuadrados, que bajan de los 300 mil dólares. Estamos buscando un mercado de entre 250 y 400 mil dólares.

¿Se dirigen principalmente a un público dominicano?

-En la primera fase, la mayoría de las unidades, con excepción de un apartamento, se vendió a dominicanos. Pero estamos tratando de llegar a otros mercados. Sabemos que a nivel internacional el mercado de bienes raíces está deprimido, pero en esta segunda fase estamos incorporando el programa de un condo hotel, donde los inversionistas internacionales hacen una inversión financiera, pueden utilizarla por un período de tiempo y tienen a una compañía internacional manejándola.

¿Administrarán las unidades y van a asegurar el alquiler de ellas, o al menos una garantía mínima de alquiler?

-Eso todavía está en discusión, pero es lo que queremos. Vamos a tener a una compañía española, Ospes Residence Club, manejando esas unidades. Lo del retorno mínimo garantizado es una idea que aún estamos viendo, tenemos hasta septiembre y octubre, estamos en el proceso de permisos finales, para determinar eso, pero ojala pueda ser así.

¿Cómo se va a llevar el tratamiento de aguas residuales?

-En el área de Limón el agua es un recurso muy preciado. En la primera fase tenemos un biodigestor, que usa bacterias para tratar esas aguas y reciben un tratamiento secundario que las limpia y se llevan a un río cercano. También se usa para riego, ya limpia. Se va a reutilizar la mayoría de esa agua. El proyecto no es lo suficientemente grande, y cuando tengamos la segunda fase esperamos ser auto-sostenibles. Ese biodigestor también genera gases que se van a utilizar para luces en áreas comunes.

¿Hay algún seguimiento por algún técnico de medio ambiente en su proyecto?

-Medio ambiente está haciendo un muy buen trabajo, desde nuestro punto de vista, para asegurar que cuando se solicita permiso para algo se le dé seguimiento y se asegure que se está dando el uso para el cual se recibió permiso. Es un tema relativamente nuevo en nuestro país y está siendo reforzado. Es algo importante, tanto a nivel de Asociación como de proyecto propio.

¿Cuántos miembros hay en la Asociación?

-Somos 11 miembros fundadores, pero ya hay más de otros 20 miembros que se han incorporado.

¿Cuántos hoteles y servicios afines existen en el área?

-Yo diría que hay unos 120 pequeños hoteles y numerosas casas de rentas… Creo que van a entrar todos a la Asociación cuando ya tengamos un período de tiempo demostrándoles que podemos agregarles valor a ellos: asegurando educación a sus empleados, trayendo vuelos comerciales internacionales al aeropuerto principal de la región, y, básicamente, apoyando cuando alguien pida ayuda en algo, en medio ambiente, turismo, nivelación de costo de energía, recogida de desechos…  

¿Cree que el futuro desarrollo de la región respetará las medidas ecológicas de respeto a las dunas y al medio ambiente local?

-Cualquier cosa que se toque en los primeros 60 metros de una playa, una silla que se ponga, todo afecta. Obviamente, uno no le puede decir al turista que viene que no se siente con la silla en la playa. En nuestro proyecto, por ejemplo, no tenemos sillas en la playa, si alguien quiere una tiene que tomarse el trabajo de llevarla desde la piscina, a 120 metros. Tengo familia que trabaja en medio ambiente, mi hermana es bióloga marina… Es algo que tenemos muy presente.

Hay muchos hoteles que están aplicando iniciativas del tipo Blue Flag y logrando certificaciones, que tienen algún tipo de efecto positivo. Por ejemplo, sé que en algunos casos que son Blue Flag ya no apuntan las luces a la playa, pues en el norte de Samaná hay manatíes y tortugas. Es importante no construir dentro de los 70 metros críticos. Sabemos que si no se respetan las reglas, no vamos a tener playa. Muchos negocios lo están respetando y tenemos que buscar la forma de que los turistas tengan todo el acceso a la playa, pero en una práctica responsable con el medio ambiente.
 

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