España: Spanair bajo investigación por accidente en el aeropuerto madrileño de Barajas
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España. La compañía Spanair, la segunda mayor aerolínea de este país, enfrenta uno de sus peores momentos desde que fuera fundada hace más de veinte años, pues tiene por delante una grave crisis económica y la investigación abierta tras el accidente de uno de sus aviones, en el aeropuerto de Barajas, Madrid, que hasta el momento provocó 153 muertos y 19 heridos, varios de ellos en extrema gravedad.
Entre las víctimas fatales figuran 19 turistas extranjeros de 11 nacionalidades distintas.
Mientras, los 19 heridos del accidente permanecen hospitalizados en distintos centros sanitarios de Madrid, cuatro de ellos en estado muy grave.
Spanair fue fundada en diciembre de 1986 por los españoles Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz, dueños del grupo turístico Marsans, quienes en 2003 vendieron el 94,9% de la empresa a la aerolínea escandinava Scandinavian Airlines System (SAS), quien trató infructuosamente de venderla hace poco.
Ante esa situación, apenas unos días antes del accidente Spanair había anunciado su intención de efectuar un recorte de plantilla de unos 1 100 empleados, un cuarto de su fuerza de trabajo, además de cancelar nueve rutas "deficitarias", y dejar en tierra a unos quince aviones a lo largo de septiembre y de octubre, lo que le permitiría ahorrar 90 millones de euros.
Aunque Spanair está considerada la segunda aerolínea en importancia de España, y solo en 2007 transportó 10,6 millones de pasajeros, contra los 26,7 millones de la primer compañía, Iberia, sufre actualmente las consecuencias del alza de los precios del petróleo y la competencia de los bajos costos en el sector aeronáutico en España.
Solo en el primer trimestre del año Spanair registró una pérdida de 40,8 millones de euros, una cifra similar a la registrada en el mismo trimestre del año pasado, cuando contabilizó un saldo negativo de 40,4 millones de euros.
Ahora tendrá que enfrentar una compleja y rigurosa investigación, que ya se inició por parte de un comité de siete expertos independientes, para determinar las causas de la catástrofe del MD-82 (McDonnell Douglas 82), que realizaba el vuelo JK5022 de Spanair, en código compartido con la aerolínea alemana Lufthansa (vuelo Lufthansa 255).
El presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero, prometió el jueves una investigación exhaustiva y rápida para determinar las causas del accidente, el más grave en España en los últimos 25 años.
Quizás lo más complejo de esta pesquisa estriba en que la nave siniestrada ya había intentado despegar antes de la catástrofe, pero el piloto regresó e hizo revisar el avión al encontrar una anormalidad.
En declaraciones a la prensa, la ministra española de Fomento, Magdalena Álvarez, señaló que los servicios técnicos de Spanair, "asumiendo su responsabilidad", habían autorizado el despegue del avión después de que fuera abortado este primer intento.
Por su parte, Spanair asegura que respetó todas las reglas de la aviación civil en vigor y que la investigación "despejará dudas" al respecto. La aerolínea reconoció que el aparato tuvo un problema de calentamiento excesivo en una toma de aire antes de iniciar una primera carrera de despegue y que por eso el comandante decidió regresar a la puerta de embarque.
Su subdirector, Javier Mendoza, dijo en rueda de prensa que el personal de mantenimiento trató el fallo según los procedimientos y que se repasó el problema con personal de Aviación Civil, que no encontró "anormalidad" alguna en el proceso.
"Todo lo que nosotros hicimos durante la operación de este vuelo, en todo momento, ha sido apegado a todas las normativas y todos los procedimientos y todos los estándares que están reconocidos por la seguridad del vuelo", afirmó el subdirector de la aerolínea, Javier Mendoza.
Mendoza aseguró que las cajas negras "se han recuperado, parece que una está dañada", y dijo que "ahora tienen que descargar los datos". No obstante, los resultados finales de la investigación podrían tardar semanas e incluso meses.
Hasta ahora las hipótesis más cercanas sugieren que el motor izquierdo del avión explotó segundos después del despegue, lo que provocó que varias piezas se rompieran y salieran despedidas a gran velocidad, dañando sensiblemente la cola del avión.
En los aviones McDonnell Douglas-82 los motores se encuentran junto a la cola, muy cerca del timón, que mantiene o varia el rumbo, y del timón de profundidad, que es el que hace que la aeronave ascienda o descienda. Un impacto en cualquiera de los dos, en pleno despegue, podría ser fatal.
La teoría se basa en las narraciones de los pocos supervivientes de la tragedia, quienes dicen que el avión dio varios bandazos antes de caer y partirse, causa por la cual se incendió abrazando a sus ocupantes, excepto unos pocos pasajeros que se salvaron al caer en un riachuelo cercano, lo que les permitió eludir el intenso fuego desatado.
Casi todos los expertos apuntan a una falla técnica y no a un error humano, pues este "sólo se atribuye cuando no se ha seguido el procedimiento de emergencia" y porque la explosión habría sido tan severa que el avión se habría vuelto ingobernable.
Aún así, la ministra española de Fomento, Magdalena Álvarez, en conferencia de prensa explicó que el avión siniestrado había "pasado todas las inspecciones", incluyendo la última revisión en 2007, la denominada "de aeronavegabilidad", que deben pasar los aviones todos los años.
Además señaló que la compañía Spanair, propietaria del avión siniestrado, "ha pasado 13 inspecciones específicas" y el año pasado se hicieron 24 inspecciones aleatorias a diversas compañías aéreas.
A su vez, el director ejecutivo de Spanair, Marcus Hedblom, enunció que no tiene planes de retirar su flota de MD-82, que asciende a unos 36 aparatos, aunque explicó que ahora "tenemos que monitorear de cerca los antecedentes, pero no vemos razón para tomar semejantes medidas".
Según diversas fuentes, ocho aviones MD-82 se han estrellado desde que en 1980 volaran los primeros de este modelo, en accidentes que han causado más de 500 muertos, a los cuales se sumarán los actuales.
El último siniestro se produjo el año pasado en Tailandia, con 91 muertos, cuando 16 de septiembre de 2007 un avión de la aerolínea de bajo coste Tailandesa One-Two-Go sufrió un accidente mientras intentaba aterrizar en la isla de Phuket.
MUESTRAS DE DUELO EN TODO EL MUNDO
El gobierno regional de Madrid declaró tres días de luto oficial, y al mediodía la gente se reunió en la Plaza de Cibeles, en el centro, para un minuto de silencio, como mismo hicieron habitantes de diversas ciudades de España, consternados por el peor accidente aéreo que sufre ese país en los últimos 25 años.
Mientras, en las Olimpiadas de Beijing 2008, los navegantes españoles Fernando Echavarri y Anton Paz lucieron brazaletes negros al recibir el jueves las medallas de oro en los Juegos Olímpicos, y deportistas de varios países expresaron su pesar por los fallecidos en el siniestro.