Estados Unidos: Serían de origen natural filtraciones detectadas cerca del pozo de BP en el Golfo
Estados Unidos. Las filtraciones detectadas cerca del pozo accidentado de British Petroleum, sellado la pasada semana, parecen no estar relacionadas con la avería, dijo el almirante norteamericano Thad Allen, quien explicó "no hay indicios" de que las tres áreas donde se detectaron anomalías estén relacionadas con las pruebas de presión que realiza la petrolera británica como parte de los trabajos para parar definitivamente el vertido.
Según Allen, el gobierno estadounidense autorizó a BP a mantener hasta el martes la campana de contención que conserva sellado el pozo, mientras que la empresa británica se comprometió a vigilar minuciosamente la posible aparición de fugas en el suelo marino, luego de que Washington pidiera un informe urgente sobre su posible relación con el tapón colocado en el pozo.
El pasado jueves, BP logró contener el vertido de petróleo al mar por primera vez desde que la explosión de la plataforma Deepwater Horizon provocó el inicio del derrame hace tres meses, entre el 20 y el 22 de abril.
Agunos científicos creen que la campana de contención está impulsando el crudo a otras zonas y que se podrían producirse mayores filtraciones a largo plazo.
Según un reporte de la BBC, Allen había solicitado en una carta a BP que la empresa preparara un plan para la reapertura del sellado del pozo si se comprobaba la existencia de filtraciones en el lecho marino. BP manifestó que se tardaría tres días para comenzar el proceso de reabrir el sellado del pozo en los cuales el petróleo surgiría de nuevo del lecho marino, y portavoces de la compañía aseguraron que pretendían dejar la campana de contención en el pozo de petróleo hasta que la fuga estuviera completamente sellada.
El derrame, considerado como el peor desastre ambiental en la historia de Estados Unidos y el mayor derrame en la zona del Golfo de México, se extendió por unos 1.000 kilómetros de costa a lo largo del Golfo causando serias consecuencias a la economía de la región, muy dependiente del turismo y la pesca.
Según cálculos de la petrolera británica, el costo para enfrentar el desastre supera los 3.500 millones de dólares.