Gay Nagle Myers, Editora Principal de Travel Weekly

18 de Abril de 2011 1:45am
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Gay Nagle Myers, Editora Principal de Travel Weekly

Con una larga trayectoria en el mundo del periodismo de viajes, y buena parte de ella dedicada al Caribe, la editora principal de Travel Weekly tiene mucho que contar y opinar sobre el empuje del turismo en esta región del mundo. Es una persona simpática y original, que muestra en su conversación el mismo fervor que uno adivina en sus historias.

Pero su carisma proviene también de una peculiar y elegante forma de vestir, pues Gay utiliza tejidos naturales y colores más caribeños, personalizando sus complementos, como los espectaculares pendientes que ella misma fabrica, unos realizados con portadas en miniatura de la revista para la que trabaja, y otros armados a partir de elementos naturales o artesanales. Luce por tanto una imagen muy fresca, que combina de maravilla con su hermoso pelo blanco y con esa increíble manera de relatar lo que ha sido una vida de profesionalidad y constancia.

Justo por ello resultó tan agradable esta charla, sostenida con Gay durante la recién concluida Conferencia de Turismo Sostenible del Caribe, que se celebró este año en Bermudas.

Usted ha estado trabajando para Travel Weekly durante los últimos 26 años. ¿Cierto?

Sí, llevo más tiempo ahí que los hoteles sobre los cuales escribo. Ni siquiera estaban construidos cuando yo empecé a trabajar para Travel Weekly.

¿Cómo comenzó su carrera?

Yo estudié en la Universidad de Texas, donde me gradué como periodista. En algún momento, entre el tercer y cuarto año de mi carrera, salí de viaje con algunos amigos. Fui a Europa como estudiante y no pude gastar más de cinco dólares por día,  eso incluyó una habitación muy barata en un motel y alquilamos un auto. Cuando regresé de ese viaje decidí que lo que realmente quería hacer era viajar y escribir.

Así que me gradué en la universidad, estuve en un programa para internos en una compañía editora en Nueva York, pero al mes me di cuenta de que todo lo que iban a hacer era entrenarme como secretaria, y eso no era lo que yo quería. Estuve allí el tiempo suficiente como para asistir a una conferencia en Alemania y renuncié cuando regresé. Entonces decidí ser azafata o sobrecargo y presenté mi solicitud a Pan Am, que era la mayor aerolínea del mundo.

Me presenté en Pan Am y todo iba bien hasta la última entrevista. La persona que me había entrevistado varias veces me preguntó si había algo que ellos debieran saber sobre mí, usted sabe, algo que no les hubiera dicho. Ella me preguntó, “¿Qué haría usted si un pasajero se enferma en su vuelo?” y yo respondí: “Bueno, para ser sincera, yo caminaría en sentido contrario. Yo no sé qué hacer cuando las personas se enferman.” Yo tenía que ser honesta y ella me dijo, “Bueno, a usted no le va a ir bien con Pan Am.”

Yo tenía 22 años en ese tiempo y estaba viviendo en Nueva York, así que decidí ir desde la biblioteca, entre las calles 42 y 6, hasta 5ta avenida y parar en todos los edificios para ver si tenían lo que llamaban agencias de empleo. Había una agencia de empleo en el tercer edificio donde me detuve, subí para ver al encargado y le dije que yo quería viajar y escribir. Él se rió de mí y me dijo, “Tú y todas las otras chicas jóvenes.” Entonces me dijo que solo tenía un trabajo en una revista comercial. Yo ni siquiera sabía qué era una revista comercial, pero decidí ir y presentarme a la entrevista. La revista comercial resultó ser Travel Agent. Ellos me dieron algún contenido para editar con el objetivo de probar cómo me iba como correctora. Entregué los documentos y me contrataron, pero durante el primer año no pude viajar ni hacer lo que yo deseaba. Me mantuve trabajando en la imprenta durante la noche como correctora.

Entonces un periodista renunció y antes de que pudieran contratar a alguien más, yo fui a ver al jefe y le dije que quería ese empleo. Después de pensarlo, él me dijo que había un viaje a Italia, me dijo que fuera allá y escribiera un informe sobre el viaje. Yo no podía creer lo que me estaba diciendo. No podía creer que era un viaje a Italia en Europa. Ese fue mi primer viaje como periodista. Me fui de viaje con diez dólares en el bolsillo y regresé a casa con esos diez dólares. Entregué el trabajo y le dije, “Aquí está.” Le dije que había viajado hasta allá para escribir una historia y ni siquiera había tenido gastos.

Siete años después recibí una llamada de una compañía denominada East West Network, radicada en Los Ángeles, que ya no está en el negocio. Ellos publicaban muchas revistas interesantes. Publicaban unas trece revistas sobre aerolíneas. Me llamaron y me dijeron que querían que yo integrara el equipo de su oficina en Nueva York, lo cual me pareció interesante.

Pero en ese tiempo usted era joven, quizás estaba enamorada y deseaba casarse. ¿Cómo llevó eso junto a sus viajes y escritos?

Yo realmente había conocido a alguien en ese tiempo. Entonces me fui de Travel Agent, comencé a trabajar para East West Network y dos años después sí me casé y trabajé para ellos hasta que quedé embarazada. Decidí que era el momento para tomarme un descanso. También tuve una columna en la revista Travel & Leisure.

¿Usted trabajó para algunas de esas revistas por encargo?

Trabajé para ocho de ellas y todas fueron producidas por la misma compañía. Entonces salí embarazada y me tomé un par de años de descanso hasta 1985, cuando me uní a Travel Weekly. Mi hija estaba en un programa después de la escuela, así que me ayudaron y pude trabajar todo el día.

¿El padre la ayudaba?

Bueno, él estaba trabajando.

¿Qué empezó haciendo en Travel Weekly?

Comencé cubriendo algo del Caribe y un poco de Europa y los Estados Unidos.

¿Cómo describiría las diferentes etapas que atravesó en esa publicación, desde la posición de periodista hasta su puesto actual como editora principal?

En esa revista yo pasé desde las máquinas de escribir hasta la actual era de las computadoras. He visto tantos cambios allí, incluso en el sistema de distribución.

¿Cómo le afectaron esos cambios como periodista?

Tuve que mantenerme aprendiendo. Estoy teniendo algún problemita con la era técnica, pero lo estoy logrando. No hay otra opción.

¿Cómo ve actualmente su rol y su trabajo en esta era de computadoras e Internet en la cual las personas pueden tener mucho más acceso a la información?

Mi escritura ha evolucionado con el paso de los años, cubriendo actualmente diferentes temas. Pero para las personas que usan la palabra escrita siempre habrá un papel que desempeñar, aún en estos tiempos.

Pese a que cubre muchos temas, usted es una especie de escritora insignia para el Caribe. ¿También le gusta abordar temas del Caribe mexicano?

Sí. Yo comencé cubriendo el Caribe cuando me uní a Travel Weekly.

¿Por qué no África o cualquier otra región?

No sé. Quizás porque el colega que cubría el Caribe se había marchado, así que tuve la oportunidad.

¿Qué opina usted del Caribe de hoy en día y cuánto considera que eventos como este pueden aportar a toda la región?

Cuando pienso en el Caribe no lo veo como islas individuales, pero eventos como estos han dado a conocer evidencias de acciones que se están llevando a cabo para unirlas a todas. Opino que a las presentaciones hechas en eventos como este les falta un poco de espíritu.

Alguien como usted, una norteamericana que escribe sobre el Caribe, ¿realmente trata de ser objetiva?

Yo trato de ser objetiva y empuñar la crítica constructiva siempre que veo algo errado.

Ahora usted también está escribiendo sobre México. ¿Considera que es seguro para los estadounidenses viajar allá?

Absolutamente. El Tianguis Turístico más reciente giró en torno a la percepción del crimen en México. Ellos están tratando de enviar el mensaje de que no es un problema generalizado en México. A veces los estadounidenses escuchan noticias sobre un tiroteo en la frontera con Juárez y se asustan.

¿Ya ha considerado la posibilidad del retiro?

Ni ahora, ni en el futuro cercano.

Pero si decidiera retirarse, ¿a dónde iría?

No lo sé. Tengo una hermana contemporánea conmigo que ha pasado 42 años como profesora, así que hemos pensado en hacerlo juntas, quiero decir, nos retiraríamos juntas y pensaríamos a dónde ir después.

¿Qué tiene que decir a la nueva generación de reporteros turísticos sobre su carrera? ¿Qué consejo específico tiene para ellos?

Pienso que está surgiendo una generación de periodistas que saben cómo escribir más allá del “tweet” y todas esas cosas que hacen. Yo les diría que siempre se mantengan leyendo. Cuando uno va a entrevistar a alguien, debe tomarse el tiempo para investigar con el objetivo de saber un poco más sobre la persona y la compañía. Hay que tener seriedad todo el tiempo y nunca rechazar un viaje porque no se sepa nada sobre el destino o se piense que podría ser aburrido. Siempre hay una oportunidad en cada esquina.

¿Qué opina de la evolución de la CTO en años recientes?

Es muy desalentador ver estas organizaciones con personas excepcionales dirigiéndolas y se pasan el tiempo peleando entre ellos mismos. Ese tiempo se está desperdiciando. Hay tantas oportunidades en las cuales enfocarse en esta región en vez de perder el tiempo. Es triste para un periodista cubrir una región donde las pocas organizaciones líderes pasan la mayor parte del tiempo peleando entre sí.

¿Qué opina de Hugh Riley, secretario general de la CTO, y cómo lo compara con Jean Holder?

Hugh es mi héroe. Es fabuloso. En térmicos de ética, él tiene estándares muy altos y siempre está disponible para la prensa. No le teme a las preguntas y siempre las responde, sin importar cuál sea el tema. Jean Holder estuvo muy bien al principio, pero creo que estuvo demasiado tiempo en el puesto.

¿Qué opinión le merece el trabajo de Sylma Brown Bramble, la directora comercial para las Américas?

Esa es una labor bien difícil, pero ella lo está haciendo muy bien. De todos modos, no me gustaría estar en su lugar.

¿Qué se debe hacer para tener realmente una integración genuina y comprensiva en toda la región del Caribe?

Esa es una pregunta difícil de responder, porque yo realmente no sé cómo funcionaría eso. Las áreas individuales dentro del Caribe, divididas por idiomas, mantienen sus propios eventos y exhibiciones, y a veces argumentan que no tienen suficiente dinero para los encuentros y eventos de la CTO, como este.

La apertura de Cuba al mercado norteamericano parece inminente. ¿Qué repercusión podría tener esta apertura en las islas del Caribe que dependen tanto del mercado estadounidense?

Creo que Cuba se va a abrir. Yo he visitado Cuba un par de veces y no puedo esperar para regresar. Y sí considero que algunas islas tienen razones para preocuparse. Ese es un mercado que no ha sido explotado por los estadounidenses y todos queremos ir allá. Pienso que inicialmente Cuba les va a quitar una gran cantidad de turistas porque los estadounidenses son curiosos y quieren ir allá. Pero, por otra parte, hay muchos estadounidenses que no son viajeros aventureros y continuará felizmente visitando los mismos resorts año tras año. Pienso que va a ser muy emocionante que todo el mundo pueda viajar a Cuba en el futuro.

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