Gran Bretaña: Agatha Christie y la Riviera Inglesa

03 de Julio de 2010 12:24am
godking
Gran Bretaña: Agatha Christie y la Riviera Inglesa

Gran Bretaña. Caracterizada por sus largas playas con preciosas casetas de colores, verdes colinas, maravillosa arquitectura y ambiente exquisito, Torquay, en la Riviera Inglesa, será sede este año del Festival de Agatha Christie, que del 12 al 19 de septiembre conmemorará el aniversario 120 del nacimiento de la escritora, el 90 de la creación de su conocido personaje Hercule Poirot y el 80 del de Miss Jane Marple.

Ubicado en esa zona, el Barceló Torquay Imperial, que fue visitado numerosas veces por la escritora inglesa sirviéndole de referencia para algunas de sus obras, aparece mencionado en dos de sus libros más conocidos: “Peligro Inminente” y “Un crimen dormido”

Christie (15 de septiembre de 1890-12 de enero de 1976), nativa de esta zona del mundo, hizo de ella su retiro y su mayor fuente de inspiración, dándola a conocer internacionalmente a través de sus novelas.

Si normalmente es un lugar recomendable, este año Torquay se va a vestir de gala para festejar el 120 aniversario del nacimiento de su vecina más universal, y del 12 al 19 de septiembre, coincidiendo con la celebración del ya tradicional “Festival de Agatha Christie”, esta bella ciudad del sur de Inglaterra será testigo de una auténtica revolución literaria y social.

El programa incluye más de 40 eventos: representaciones teatrales, lujosos bailes, festivales de flores, visitas guiadas, lecturas y firmas de libros, cenas temáticas y misteriosas, recorridos en tren y en barco y otras iniciativas.

Todo ello se sumará al ambiente que se respira a diario en la ciudad de Torquay y que refleja la omnipresencia del alma de Agatha Christie: la “Milla” Agatha Christie, el Grand Hotel dónde pasó su Luna de Miel, el muelle al que iba a patinar, la hermosa cala en la que un día casi de ahoga, los restos del antiguo monasterio de Torre Abbey en cuyos jardines se han cultivado algunos de los venenos que la escritora mencionaba en sus libros o la impresionante propiedad de Greenway, ubicada en un romántico paraje junto al río Dart, donde pasó muchos de sus veranos.

Otro de los lugares de visita obligada para los seguidores de la novelista británica es el antiguo hotel Imperial, que fue inaugurado en 1866 por su entonces propietario, Sir Lawrence Vaughan Palk Bart.

En sus inicios disponía de 50 habitaciones y disfrutaba, al igual que hoy, de una situación única encima de una colina junto al mar, desde la que se atisbaban unas maravillosas vistas de la Bahía de Torbay. Desde sus inicios fue considerado como “el hotel” de Torquay y por sus instalaciones pasaron monarcas como la Reina de Holanda y el entonces Príncipe de Gales (en 1870) y Napoleón III (en 1871). Se dice que la Reina Victoria lo visitó en más de una ocasión.

Otra de las clientes asiduas, sobre todo a los frecuentes bailes y eventos sociales que allí se organizaban, fue Agatha Christie, que encontró en el hotel Imperial, al que ella denominaba en alguna de sus obras como hotel Majestic, la ubicación ideal para localizar algunas de sus mejores creaciones, concretamente dos: “Peligro Inminente” (1932) y “Un crimen dormido” (1976).

En los años posteriores el establecimiento pasó por distintos propietarios y cada uno de ellos fue incorporando nuevos elementos al hotel, agrandando sus instalaciones hasta llegar a su actual capacidad de 152 habitaciones.

En 2007, cuando Barceló Hotels & Resorts desembarcó en el Reino Unido al incorporar los 21 hoteles que en aquel entonces pertenecían a la cadena británica Paramount Hotels, el hotel Imperial fue uno de ellos y pasó a ser comercializado como Barceló Torquay Imperial. A pesar del tiempo transcurrido desde su apertura, todavía hoy muchos vecinos de Torquay siguen mirando orgullosos hacia el edificio, recordando el glamour y la magia del carismático alojamiento.

En días de luna llena se puede observarla directamente desde la cama de las habitaciones del hotel y ver cómo su aura plateada se refleja sobre el mar, antes de que el amanecer haga salir a los pescadores de langosta que abundan en la bahía.

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