Hotel Trump Ocean Club de Ciudad de Panamá: una oportunidad para probar el lujo a precio accesible

06 de Julio de 2012 2:03am
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Hotel Trump Ocean Club de Ciudad de Panamá: una oportunidad para probar el lujo a precio accesible

Con muy poco tiempo de haber sido estrenado y estar operando, el Trump Ocean Club International Hotel & Tower de Ciudad de Panamá ya se ha hecho famoso por su arquitectura única, una amplia gama de servicios en los que la calidad es una garantía, más el hecho de ofrecer la posibilidad de “probar el lujo a precio accesible”. De las características de este establecimiento, que destaca por ser la primera inversión de la organización Trump en Latinoamérica, nos comenta Thierry Baurez, su gerente de mercadeo.

¿Cómo llega Trump a Panamá, por qué escoge a este país precisamente?

-Donald Trump conversó con unos señores panameños, que son los dueños del edificio, porque tenía la intención de hacer algo en la Ciudad de Panamá en particular. ¿Por qué? Porque es una ciudad que está creciendo, es una de las pocas ciudades en el mundo donde la economía se está comportando bien en los últimos cinco o seis años. Es una economía que va a ir en continuo crecimiento, donde elementos como el Canal aportan muchos ingresos.

Y es además una economía que en un futuro va a seguir siendo estable. No hay delincuencia, no hay volcanes, no hay terremotos, lo cual hace de Panamá un lugar ideal para hacer y establecer negocios internacionales. Para Panamá faltaba un hotel de este calibre, del nivel de Trump. Esta es una buena oportunidad para nosotros de abrir una nueva etapa en la hotelería del país, un nivel más alto.

En Panamá hay empresas internacionales que están proliferando en la ciudad, y son sólo los primeros, irán llegando muchos más. Siempre es bueno ser el primero de algo, por eso Trump ha querido hacer el primer hotel de gran turismo en la capital de este país.

En cuanto al proyecto, dijeron cuál es la zona más elite y consideraron que en aquel entonces, en 2007, cuando comenzaba a construirse, que esta era la mejor zona, y sobre todo porque el hotel está en un edificio que también tiene residentes. Es la zona residencial más lujosa actualmente de Panama City.

¿Me puede hablar un poco de la estructura del hotel, la forma que tiene?

-El diseño del edificio se hizo considerando a Panamá. Si querían impresionar al mundo con un hotel Trump debían hacerlo muy panameño. Y ustedes saben que Panamá significa una variedad de mariposas. El edificio, si lo ven por un lado, es una mariposa con las alas abiertas. Por el otro lado, es un velero con la vela abierta. ¿Por qué? Porque en Panamá estamos rodeados de agua, donde hay cruceros, veleros y el elemento agua es muy importante.

Entonces, el velero de un lado, y si lo vemos desde la planta baja está un crucero, por la forma. Estamos totalmente frente al mar, y se diría que el velero está flotando. Y además, todo el edificio, las piscinas y las fuentes o espejos de agua como se les dice en arquitectura, están rodeados de agua igual que Panamá. Se hizo esta estructura y es un edificio con una arquitectura única. En el mundo hay varios hoteles con forma de vela, pero ninguno que tenga forma de vela y de mariposa con las alas abiertas. Eso es únicamente de Panamá, hecho e inspirado en la Ciudad de Panamá.

Por otra parte, el edificio es el más alto de América Latina, con 70 pisos y son más de 250 mil metros cuadrados de construcción. Es un edificio que tiene cinco elementos. Tiene un hotel de lujo que son 20 pisos, residencia que son más de 635, tenemos centro comercial, casino y oficinas. Por eso es que es tan grande. La parte del hotel es la más pequeña del edificio y por eso podemos dar un servicio personalizado, podemos decir que es un hotel de lujo dentro de Panamá.

¿El nombre del arquitecto que diseñó el edificio?

-Los arquitectos son Arias, Serna y Sarabia. Son colombianos y se inspiraron en Panamá. Y lo mismo pasó con el interiorismo. Los diseñadores del interior son HBA, una compañía americana, y si caminan por todo el hotel van a ver que hay maderas únicamente de Panamá. También el restaurante Barcelona cuenta con elementos del Casco Viejo. Tenemos concha nácar igual que la tiene la torre de la catedral de Casco viejo. Otro restaurante se llama Tejas, con j, porque sabemos que en el interior de Panamá todas las casas están recubiertas de tejas.

El nivel de ocupación del hotel en estos momentos, ¿cómo se comporta?

-Acumulado tenemos 56% de ocupación, con una tarifa por encima de 220 dólares, lo cual es muy alto para la Ciudad de Panamá. Tenemos tres meses maravillosos que es la temporada alta de Panamá. Ahora sabemos que empieza a bajar la ocupación y será hasta mediados de septiembre cuando se recupere.

¿De dónde son mayormente las personas que llegan al hotel, los turistas?

-Como Panamá es muy cosmopolita, tenemos desde Estados Unidos hasta Japón. Es impresionante. Nunca habíamos tenido en la cadena tanta mezcla de huéspedes.

Nuestro mercado número uno se puede decir que es Estados Unidos, pero son solo el 30% de nuestros huéspedes. En otros hoteles, cuando dices que son la mayoría de los huéspedes se refiere a 50 y aquí es nada más 30%.

Luego está Canadá, México, Venezuela, Colombia, Brasil, Chile, Argentina; Nicaragua empieza a crecer un poco, Salvador es poco pero constante, y si vamos del otro lado del globo a Europa es importante también. Están España, Inglaterra, Alemania, son los principales proveedores de huéspedes para  el Trump Ocean Club International Hotel & Tower

¿Los puede haber favorecido mucho también la llegada del vuelo de Cóndor? ¿no es así?

-El vuelo de Cóndor es un chárter que beneficia a los hoteles que están en la playa, porque vienen gente que está buscando hoteles de playa. Pero obviamente, nos beneficia a todos en general porque van a venir a la ciudad a conocer, a estar uno o dos días. Los chárter son generalmente 7 noches. Nos beneficia obviamente el vuelo de KLM; Iberia, que incrementó sus frecuencias, y están United, American, que hacen conexiones en Estados Unidos para Europa.

¿Qué capacidad tiene el hotel para la parte de eventos y convenciones y cómo se ha venido desarrollando en este sentido?

-El hotel tiene un piso dedicado a salones de convenciones que es el piso 12. Tiene acceso directo desde la planta baja, por lo cual no tienen que llegar al lobby del hotel para ir al salón. Contamos con un salón principal que se llama el Grand Pacific, para 650 personas, y tenemos tres pequeños salones para sesiones paralelas, y un foillé que es bastante grande también.

Entonces, por ejemplo, el hotel se abrió, las habitaciones no estaban listas, pero el 4 de junio se abrió para una boda para 800 personas. Esto es lo que permite un salón como ese y un foillé, un piso dedicado, que se puede arreglar todo el piso para un evento, como en este caso.

No somos el hotel con el mayor número de salones o la mayor capacidad para eventos, pero sí somos el más exclusivo, y generalmente lo más exclusivo no es tan grande.

La oferta gastronómica del hotel, que también es muy importante, pues cada turista tiene sus exigencias dependiendo del lugar del mundo de donde venga ¿cómo es?

-Tenemos en el hotel tres restaurantes y cuatro bares. En el lobby, que es en el piso 15, tenemos el restaurante bar Cava 15, cuya especialidad son los vinos. Tenemos una cava internacional muy grande, con vista al mar.

Eso es en el piso 15. Bajando al 14 tenemos el restaurante Barcelona, que es nuestro restaurante principal para desayuno, almuerzo y cena. Está inspirado en Barcelona y su especialidad son las tapas. Las tapas son para almuerzo y cena, el desayuno es bufet. De lunes a viernes tenemos el Bufet ejecutivo para aquellos ejecutivos que no tienen tiempo para almorzar durante dos horas, entonces tienen esta oferta de lunes a viernes.

En ese mismo piso está el restaurante Tejas, cuya especialidad son los pescados y mariscos, aunque también tienen cortes finos. Aquí se usan las técnicas internacionales de cocción pero con elementos panameños. Abre únicamente para cena y al igual que el Barcelona, ambos restaurantes tienen espacio interior con aire acondicionado, y terrazas cubiertas: Tejas con vista al mar y Barcelona con vista a la ciudad. Estamos en el piso 14 y las vistas son espectaculares.

Y bajando del 14 al 13, ese es nuestro piso para las piscinas. Ahí tenemos lo que son el bar Azul, que está justo en la intersección de las dos áreas de piscinas porque realmente son 5 piscinas. Si cierro los ojos y me llevan a esa área directamente me siento como si estuviera fuera de la ciudad de Panamá, en un ambiente de playa, por las piscinas que son un espectáculo, el mobiliario, la ambientación. Es para hacer un corte en la vida cotidiana de la ciudad y relajarse con las vistas del mar, por eso se llama Azul. Este restaurante es informal, hay sándwiches, pescados y mariscos también, alguna que otra carne, bocaditos y dulces.

Pero como les comenté dentro del edificio compartimos también con un centro comercial, y en el centro comercial ustedes encontrarán cafés, restaurantes, bares pequeños, galerías, y esto complementa el servicio que hacemos en el hotel para los huéspedes.

¿Cuántas personas están laborando en Trump en estos momentos y cómo ustedes han concebido la formación, superación o adiestramiento del personal?

-Tenemos cerca de 400 empleados hoy día, colaboradores y tenemos la oficina general de Trump Hospitality Institute. Ese es un sistema de educación para nuestros colaboradores. Desde que entran hasta que empiezan a trabajar hay un tiempo de capacitación, se les inculca la cultura de Trump, la cultura del servicio, se les capacita en sus puestos específicos y se hace un plan de crecimiento dentro de la empresa. O sea, que desde que entran con nosotros empiezan a crecer profesionalmente.

¿Qué tiempo de permanencia tienen los trabajadores que comenzaron con ustedes?

-El hotel abrió el 6 de junio. La mayoría del personal estuvo dos semanas antes de la apertura con entrenamiento intensivo. El 80% entró el 6 de mayo del año pasado y aproximadamente 20 ejecutivos entraron prácticamente un año antes de la apertura.

¿Y se mantienen hoy con ustedes?

-Ha habido rotación pero creo que el 70% es el mismo personal.

Eso también es importante, que las personas empiezan a sentirse parte y a tomarle cariño.

-En una apertura, el proyecto se vuelve propio, es como si se abriera una casa. Se cuida mucho más que cuando llega uno a su casa. En primer lugar, la persona que recibimos es como si fuera mi huésped de casa y lo atiendo mucho mejor. Ese es el compromiso que se da en una apertura.

¿Dentro de Panamá o en la región, piensa Trump seguir creciendo o abrir nuevas instalaciones?

-Sí. Están muy interesados en seguir expandiendo en América Latina. Trump Panamá es el primero fuera de Norteamérica. Hace un par de años se abrió el primero en Canadá, tienen otro en Miami, en Washington, pero sí nos han dicho en varias ocasiones que están interesados en algo más en Panamá, o en Colombia, Brasil.

¿Pero todavía no lo tienen en planes?

-No. No hay nada todavía. Hasta ahora interés, pero se está buscando la mejor oportunidad. No necesariamente tiene que ser la construcción de un hotel. Se puede tomar uno que esté finalizado, o que esté en construcción y no sepan manejarlo. Porque en hotelería, no sé si ustedes saben, está el dueño del edificio y además está el operador. De pronto pueden ser una misma persona, pero generalmente son dos grupos diferentes.

En este caso, ¿en este edificio el dueño es panameño?

-Panameño. Un grupo de panameños y desde que se empezó la construcción y el diseño la cadena de hoteles Trump estuvo involucrada. Cada uno de los diseños de la construcción, de los muebles, todo fue revisado por la cadena Trump para que formara parte de sus estándares, así que siempre estuvieron presentes en la construcción y en la apertura el equipo de Trump.

El crecimiento hotelero en Panamá es un hecho y por supuesto ustedes son parte de ese crecimiento. Pero siguen llegando marcas hoteleras. Llegó Hard Rock, abrió Riu. ¿Qué me puedes decir de eso?

-Siempre es bueno que abran más hoteles, la competencia. Es algo que no habían iniciado en Panamá. Eso nos conviene a todos: consumidores, proveedores. Nos conviene que haya más competencia porque el personal se va afinando, se va volviendo mucho más eficiente. Si no hay competencia yo hago el mínimo esfuerzo porque no habrá nadie más en Panamá que haga lo que yo hago. Hoy día hay más competitividad. Los panameños que queremos trabajar acá, pues ya tenemos 6 o 7 opciones, aunque creo que no hay suficiente personal capacitado.

Es importante que el gobierno abra las puertas a extranjeros con ciertas capacidades, aunque claro, con control. Porque se está abriendo Hard Rock con 1.500 habitaciones, Hilton con otras 369, Waldorf con casi 200, más los otros pequeños que están abriendo, y no hay suficiente personal en Panamá para operar esos hoteles. Personal capacitado en hotelería.

Ese es nuestro temor, que empiece a haber exceso de demanda y entonces, como personal, nos conviene porque estamos más cotizados, porque soy el único que hablo un idioma y que domino el sistema de cómputo tal, me van a querer todos los hoteles y me van a pagar lo que sea porque soy el único que estoy aquí, y porque muchas de estas empresas están limitadas a un cierto número de extranjeros.

Entonces, los panameños que son capacitados, que son buenos en su trabajo se van a volver millonarios en esta temporada. Pero sí sabemos que hay ese problema. Otro es que actualmente no hay suficientes turistas para llenar estos hoteles. Nosotros no tenemos un historial de un año, pero comparados los sistemas que tenemos para ver qué había en Panamá el año pasado, las tarifas son 34% más bajas este mayo que el año pasado. Entonces, hay más oferta, la demanda se queda igual, y qué tienen que hacer los hoteles, bajar las tarifas para empezar a atraer ese mercado y empezar a llenar sus capacidades. Eso es algo que no podemos asumir los establecimientos de lujo, porque afectaría nuestra marca.

Ya. Y aquí bajaron mucho las tarifas...

-Así es. Y en ventas, márketing, una vez que bajas un precio es muy difícil volverlo a subir. Por eso a nosotros, como hoteles cinco estrellas, nos conviene mucho que abran nuevos hoteles de gran turismo como el de nosotros para que nos ayuden a mantener las tarifas arriba. La competencia va a ser entre ellos, por eso no nos preocupamos, pero tiene que haberla.

Ustedes tienen un edificio donde está el hotel pero hay también personas viviendo. ¿Cómo funciona esa dinámica?

-Acá no funciona así. Acá bienes raíces tiene su propia oficina y ellos pueden llegar a alquilar los pisos que estén vacíos pero no se maneja dentro del inventario del hotel.

Es decir, que aquí el hotel nunca tiene que ver con la parte residencial.

-Si yo compro un apartamento en la torre Trump tengo los servicios y puedo usar las instalaciones, pero en cuanto al arrendamiento del apartamento, eso lo tiene que hacer directamente con la oficina de bienes raíces, que está aquí mismo en el hotel, lo que es una ventaja para el dueño.

Es una línea aparte. Lo mismo es porque tenemos oficinas también, hay una persona encargada de eso.

¿Ustedes les brindan la opción de playa a los huéspedes? ¿Cómo funciona esto?

-El hotel todavía no tiene todas las instalaciones funcionando. Hoy ustedes se quedan acá y tienen una estancia completa, perfecta: con restaurantes, habitaciones, todo. Pero del plan original falta el spa, que son mil metros cuadrados con salas de tratamientos. No está listo, aunque ya se ofrece ese servicio. Tenemos un corredor externo que nos da los masajes, que se les pagan extra y tenemos cuatro habitaciones que se transformaron en cabinas de spa. Y el casino es otro de los proyectos que no está terminado. Está en la parte de afuera del hotel. Es una ventaja porque el huésped si quiere está en el mismo edificio pero no compartimos lobby ni ascensores.

Y el tercer proyecto que todavía no está terminado es el club de playa. Nosotros tenemos en la planta de abajo un muelle hecho donde se va a parar un catamarán y llevará a los huéspedes y residentes a la isla de Rivero, porque ahí tenemos un club de playa: arena blanca, agua transparente. Ahí tenemos dos piscinas, va a haber servicio de restaurante y daremos masajes también. Esa es una actividad de un día.

¿Incluido en el costo?

-Va a ser aparte. Va a haber un costo significativo en el uso del catamarán. Es una travesía de dos horas. Con el precio que pagan ustedes van a poder disfrutar en el barco y también van a poder pescar. Son dos horas de travesía que se van muy rápido, con muchas cosas que ver y que hacer en el trayecto.

¿Para cuándo está previsto que concluya el proyecto?

-No tenemos fecha exacta. Puede ser a finales de este año o a principios de 2013.

¿Algo más que quieras agregar?

-Bueno, que es una oportunidad de probar lujo a un precio accesible, porque en nuestros hoteles hermanos en Chicago, Nueva York, Las Vegas, las tarifas están arriba de los 500 dólares. Aquí tenemos una tarifa mejor que eso, porque tenemos playa y todo lo demás, a menos de 250 dólares. Entonces, es una oportunidad de descubrir el lujo en una ciudad que es espectacular.

Se lo decimos mucho a los clientes: si ustedes tenían considerado ir a Miami, van a tener que usar visa, van a pagar más en hospedaje, más en taxis, más en alimentos, las compras de pronto son un 3% más baratas y no vale la pena ir hasta allá. Vale la pena estar en Panamá y como siempre le decimos a los clientes, Panamá es mucho más que el Canal y shopping. Es la única ciudad en el mundo que tiene dos comunidades indígenas y en la que se puede ver día a día plantas, puede ver pájaros, ver osos, monos; hacer turismo de aventura, shopping, buceo, tantas cosas en un radio de 2 horas desde la ciudad. Eso es algo que hay que aprovechar.
 

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