Investigan efectos del cambio climático sobre arrecifes de coral del mar Caribe
Controlar los parámetros que pueden afectar a los corales, como el aumento de la acidificación, la temperatura del mar y la calidad del agua, es el propósito de un proyecto que impulsa el Centro de Estudios sobre Cambio Climático en el Caribe, con sede en Florida, Estados Unidos, según declaraciones de Mark Bynoe, investigador de la institución.
El monitoreo tendrá lugar a partir de un sistema de vigilancia marítima que comprende cinco boyas, las cuales recogerán datos de alta calidad para los investigadores que estudian el fenómeno en esa cuenca, detalla un reporte sobre el tema del portal ECOnoticias.
Kenrick Leslie, director ejecutivo del centro de investigación, cuyos estudios han predicho que el cambio climático está afectando profundamente los sistemas biológicos y socioeconómicos de la región, señaló que las "aguas son el granero" del Caribe, por lo que deben ser protegidas.
Para los países del área, los arrecifes de coral son extremadamente importantes pues desempeñan un papel clave en la economía turística y en la producción de alimentos, entre otros aspectos, pero desde la década de los setenta han sufrido el impacto de factores negativos como el incremento de las temperaturas del agua y la contaminación.
"La cobertura de coral vivo en los arrecifes poco profundos de conexión se ha reducido de 80% en 1971 al 20% en 1996, con un descenso del 20% en 1996 al 13% en 1999", indica el centro de investigación.
Recientemente, en un discurso en la Universidad de Belice, Leslie dijo que en ese país se ha observado una seria degradación del sistema de arrecifes de coral, hecho que atribuyó además al daño de los ciclones tropicales y la sedimentación causada por inundaciones cada vez más frecuentes e intensas.
Según el científico, tales condiciones serían agravadas por el calentamiento de la atmósfera y de los océanos, y recomendó al sector privado que piense en sus activos y cómo pueden ser afectados por el cambio climático.
Por su parte, Bynoe recordó que el Caribe es una cuenca cerrada, por lo que algo que afecte a una isla también repercute en otra, y apuntó que las cinco estaciones de monitoreo que se están instalando deben contribuir a una red regional.