México: Viajeros de este país se aglomeran ante embajada de Canadá para tramitar visado
México. Por tercer día consecutivo, los alrededores de la embajada de Canadá en la Ciudad de México se colapsaron ayer lunes por la presencia masiva de viajeros que acudieron a intentar tramitar su visado de entrada a ese otro país.
El caos se desató cuando Ottawa anunció que exigiría de modo inmediato a los mexicanos el visado de entrada al país, con la justificación de que las peticiones de refugio de ciudadanos procedentes de México han aumentado mucho en los últimos años.
Desde entonces, centenares de personas que iban a viajar al país en los próximos días han acudido a la embajada y han soportado las enormes filas de horas, e incluso pasado la noche en el lugar, para poder hacer los trámites pertinentes.
"Llevo aquí desde las siete de la mañana y aún estoy bastante atrás en la fila, pero creo que lo lograré", apunta Javier Barrios, de 58 años, que va a Canadá en los próximos días a dar una conferencia en un congreso.
"En lugar de estar preparando mi conferencia estoy aquí, consiguiendo papeles, rellenando formularios, haciendo cola... Es una molestia", destaca.
En su opinión, aunque "Canadá es un Gobierno razonable y tendrán sus razones" para hacerlo, "tendrían que haber avisado un par de meses antes para evitar todo esto".
Desde las 6 de la mañana lleva en la fila Silvia Pacheco, una joven de 15 años que viene desde Veracruz, a 400 kilómetros al este de la capital, ya que Ciudad de México es el único lugar del país en el que se pueden tramitar los visados.
Hace un mes que ella y varias amigas compraron un billete para Montreal para visitar a otra compañera.
"Estamos enfadadas porque ya estábamos muy ilusionadas con el viaje y con esta situación nos pusimos muy tristes", explica.
Conseguir los documentos que les pedían ha sido bastante trabajoso pues tuvieron que ir a un notario que les cobró 150 dólares por una carta y pedir actas de nacimiento, entre otras gestiones.
Algunas personas, como Diego Cortina, de 15 años, se quejan del trato recibido del personal de la embajada, que el joven califica de "no digno".
"Llevamos aquí desde las 6 de la mañana y tuvimos un error en el cheque porque era de más valor y, mientras un amigo iba a sacar uno nuevo dejamos pasar a la gente, pero los de la embajada nos sacaron fuera de la fila", cuenta enfadado.
Lo mismo le sucedió a Héctor Pérez, de 65 años, al que mientras su mujer iba al banco a pagar también lo despacharon "de malas maneras".
Hay otras personas como Lauterio Serra, de 50 años, que prefieren tomárselo con tranquilidad, ya que no queda otra que adaptarse a la situación y "hay que buscarle el lado positivo".
"Anoche se quedó un amigo esperando y esta mañana hemos venido a relevarlo con café, sandwiches... Es necesario hacerlo porque la fila da la vuelta a la manzana", explica.
"Nos lo ganamos a pulso, por una minoría que pidió refugio y quiso alcanzar las dádivas del Estado canadiense. Hemos pagado justos por pecadores", añade.
Como siempre en estos casos, los principales beneficiados son los vendedores ambulantes, que se pasean constantemente ofreciendo comida, sopas de letras o sillas plegables.
"Quieren sacar dinero de cualquier lado, incluso hay gente que guarda fila y luego vende su sitio", explica Jonathan Castelar, un joven de 22 años que lleva esperando desde la madrugada. (Fuente: EFE)