Mitos y verdades de los viajes en crucero

01 de Diciembre de 2010 1:18am
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Mitos y verdades de los viajes en crucero

Películas como Titanic y series como El Crucero del Amor o La Isla de Gilligan alimentaron por años el imaginario popular acerca de cómo es y qué se vive durante un viaje en crucero. Cómo se deshacen de la basura y de dónde sacan agua dulce estos barcos, son algunas de las preguntas de aquellos que no tuvieron aún la suerte de vacacionar en alta mar. Infobae.com cuenta en estos apuntes de amores, desengaños y otras yerbas a bordo.

Infobae.com acompañó la llegada del MSC Lírica a las costas de Buenos Aires esta temporada, y en su estadía a bordo, consultó a los tripulantes sobre cómo es vivir en alta mar y compartir, al mismo tiempo, su trabajo con turistas.

Los 5 secretos de las vacaciones en un crucero

1- Agua bendita

Una de las características diferenciales de los cruceros a la hora de vacacionar es la posibilidad de pasar la mayor parte del tiempo navegando en alta mar. Entonces, una de las dudas más frecuentes se relaciona con las fuentes de agua dulce. Antonio Russo, Hotel Manager del MSC Lírica desde hace siete años, describió a Infobae.com el mecanismo mediante el cual el agua inservible que rodea la embarcación se transforma en vital para su funcionamiento como complejo.

"El agua potable la producimos a bordo", lanzó el tripulante. Según explicó, cuentan con una maquinaria que toma 250 toneladas diarias de agua de mar para transformarla en dulce destilada, paso previo a la mineralización. El primer resultado del proceso es utilizado "para las duchas, la descarga del baño y para lavar ropa, toallas, sábanas y utensilios", señaló Russo.

¿Y el agua sucia? El Hotel Manager relató que es sometida a un tratamiento con productos químicos, tras lo cual "se descarga al mar".

"Está todo aprobado internacionalmente y controlado", finalizó.

2- Basura

Trasportar a más de 2.000 pasajeros y 800 tripulantes implica, entre otras cosas, tener en cuenta una cantidad exorbitante de desechos diarios. Y lidiar con ellos no es una tarea fácil, aunque el personal del crucero cuenta con un organigrama estricto para su tratamiento.

Una de las primeras tareas que enseñan desde la empresa a los empleados es separar la basura. Por un lado, los restos de comida y elementos que pueden entrar en descomposición son triturados y luego acopiados en un sistema frigorífico destinado para tal fin. En tanto, una máquina compactadora se encarga de los papeles y las latas.

Buenos Aires y Río de Janeiro son las dos ciudades de América del Sur destinadas previamente para la descarga de desechos.

3- Crisol de razas

La empresa MSC Cruceros es italiana. No obstante, su personal proviene de los sitios más extraños e impensados del mundo, alcanzando las 32 nacionalidades a bordo. Según señaló Alejandra Ladrón de Guevara, directora de crucero, entre los empleados predominan –además de los italianos- los asiáticos. Indonesios, indios, paquistaníes, nepaleses y filipinos pululan por los pasillos, cubierta y restaurantes. De los sudamericanos se destacan con hondureños, peruanos, argentinos y brasileños. En el caso de estos últimos, cuentan con el aval del gobierno de Lula, ya que cada barco que atraca en sus costas tiene la obligación de contratar a un 25% de su tripulación en ese país. En el viaje transatlántico del MSC Lírica trabajaron cerca de 175 brasileños.

4- El argentino, ese ser especial

Viajar junto a turistas en grupos que se destacan por lo heterogéneo de sus edades y nacionalidades es un desafío para los empleados del crucero. Es por ello que, en estos casos, pesa la experiencia a la hora de establecer el menú de los restaurantes y las actividades a bordo.

Con respecto a la alimentación, Russo señaló que "mientras que el brasileño se acerca más a la bebida, a los cocktails como agua de coco, los argentinos son más gourmet, más afectos a la comida, a carnes y pastas".

El entretenimiento es otro de los puntos que los diferencia. El Hotel Manager sostuvo que el argentino pone mucho énfasis en los espectáculos de a bordo, como los shows en el Brodway Theatre y las pequeñas performances en los bares del barco. En tanto, los brasileños "gustan más de la pileta, de bailar en cubierta y de concurrir a la disco" cada noche, describió.

Russo también destacó el trato cercano que tiene el argentino con el trabajador del crucero. "Al pasajero argentino le gusta hablar con el personal. Es muy curioso, pero muy respetuoso", contó el tripulante. Diferente es el turista norteamericano que, relató, suele acusar a los empleados de "acoso sexual" si, simplemente, osan a mirarlos en un ascensor.

5- El crucero del amor

Es inevitable imaginar la cantidad de parejas que pueden formarse arriba de un barco, sobre todo si la distancia a cubrir implica más de una semana a bordo. Sebastián Bonn, Social Host del MSC Lírica, confirmó a Infobae.com que "está terminantemente prohibido que un tripulante entable un vínculo amoroso con un pasajero o pasajera". No obstante, sí es muy común que los empleados se relacionen entre ellos, alentados por el calor, puestas de sol idílicas y el aparente "confinamiento" en el medio del océano.

A pesar de esta disposición, sí se han suscitado problemas entre turistas y trabajadores. Como una vez observó uno de los empleados en un crucero por el Caribe: un hombre de mediana edad increpó con dureza a uno de los jóvenes encargados de la animación en cubierta porque descubrió a su esposa mirándolo. "En casos así –explicó Bonn- lo que hacen las autoridades del barco es separar al tripulante y destinarlo a otro tipo de tareas que no impliquen el contacto con el viajero en cuestión".

En casos extremos de pasajeros conflictivos, Russo explicó que, de acuerdo a la normativa internacional, "el comandante tiene las facultades de un juez" y puede optar por pedir que termine su viaje encerrado en su camarote o bajarlo en el primer puerto en el que se atraque.

Una historia de amor con nombre y apellido es la del cantante argentino Guillermo Guido, que desde hace dos años ofrece su show a bordo. "Me separé y lo primero que hice fue embarcarme", contó a Infobae.com, sin saber, dijo, que en el barco conocería a quien hoy es su novia. Mientras él escapaba de un matrimonio fallido, ella había emprendido el mismo viaje pero para salvar su pareja. Se enamoraron, ambos firmaron legalmente el divorcio y ahora ya tienen planes de boda. "El capitán quiere que nos casemos a bordo, y es posible que lo hagamos", confirmó Guido ante la mirada cómplice de su futura esposa, de quien no se separa desde la primera vez que se vieron.

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