Myanmar descubre sus lugares mágicos para los amantes de la aventura y la naturaleza

Durante la reciente edición de ITB Berlín, tuvimos la ocasión de dialogar con Ignacio de las Cuevas, director de Marketing de Myanmar Polestar Travel and Tours, a propósito de las ofertas de ese país para el turismo. Nos habló de lugares mágicos, montañas ideales para los amantes de la aventura y una cultura única que vale la pena conocer
¿Qué ofrece Myanmar si se compara con destinos cercanos?
-Es un país que tiene una gran oferta, sobre todo cultural. Existe un lugar que se llama Bagan, que es mágico. Para que se hagan una idea, tiene la extensión de Manhattan, y se concentran más de 2.800 templos y pagodas que datan del siglo XI hasta el XVI, y que todavía se mantienen intactos, en los que el turista puede perderse con una bicicleta y sentir el aire limpio. Puede subir y meterse por todos los templos, hablar con la gente que vive allí. Es un sitio único, Patrimonio de la Humanidad, en el que no se ve la masificación de otros lugares porque es extenso.
No hay esa cantidad de gente alrededor que tengas que esperar para entrar o subir a una pirámide, ver el amanecer. Incluso puedes ir y ver toda la zona arqueológica en globo, que con la luz que hay en esa zona es algo único. El turismo cultural es una opción importante. Hay 135 minorías étnicas, cada una diferente. Unas vienen de China, otras de Tailandia, la India, Bangladesh, Tíbet, con lo cual la riqueza es extraordinaria a nivel de idiomas, gastronomía.
Y luego, también Myanmar es único en el sentido de que ofrece montañas en las que se puede hacer trekking, tocar la nieve (Asia no es un lugar donde abunde la nieve), la zona norte de montaña está intacta y es ideal para aventuras, rafting, mountain biking.
Al sur hay playas idílicas, casi inexplotadas. No ha habido un desarrollo turístico y ahora mismo el país está trabajando porque se va a lanzar el plan de marketing y turismo, que incluye una serie de directrices de qué tipo de productos vamos a vender, qué tipo de mercados queremos que vengan a Myanmar. A partir de ahí se van a poner en marcha varios proyectos.
Hay muchísima demanda de empresas multinacionales extranjeras que quieren no solo establecer contacto y comercio, porque hay muchísimos recursos naturales, sobre todo minerales, sino también empezar a construir hoteles de alto standing, cuatro y cinco estrellas, para poder establecer un tipo de turismo responsable.
No queremos parecernos a países como Tailandia, donde se ha vulgarizado un poco la cultura y no se respeta el medio ambiente. Birmania, o Myanmar, sabe que tiene mucho potencial pero quiere preservarlo.
Entonces, para responder a tu pregunta, en el país encuentras desde turismo cultural, naturaleza, trekking, muchísimas playas, submarinismo y lo que es muy genuino: la posibilidad de estar en contacto con una población que ha permanecido aislada muchos años de los occidentales, con lo cual ese contacto es muy valioso.
¿Qué tipo de turista acude y de qué zonas?
-Por el momento el turismo regional es el número uno. Ha subido exponencialmente el tailandés. Se han facilitado mucho los acuerdos entre ambos países y llegan desde Bangkok muy fácilmente, tras una hora y cuarto de vuelo en compañías de bajo coste. Llegas a Yangon que es como la entrada, el portal al país. Tailandia, China y Singapur son los mercados más importantes en Asia. Casi siempre suelen ser personas de un poder adquisitivo medio a elevado. Estamos hablando de un turista de 40 años hacia arriba, 50, 60.
También hay mucha demanda del mercado norteamericano (canadiense y estadounidense). A nivel europeo, el primero es el francés, seguido por el inglés y el alemán. Países como Suiza, Austria y Alemania han duplicado el número de visitas en el último año y medio. Se trata de un número todavía relativamente pequeño, de 11.000 a 24.000 viajeros, que esos tres países han ido incrementando. Después tenemos otros mercados menos importantes de países emergentes como Brasil y Rusia.
¿Qué conectividad aérea tienen con Europa y América?
-Por el momento solo hay una compañía chárter, que es Cóndor, vuela directamente desde Frankfurt a Yangon. Eso facilita mucho, vende más chárter, más paquetes. Si no, hay buena conexión vía Doha. Desde cualquier destino europeo con Qatar Airways puedes volar a Doha, haces una escala y luego la siguiente ya es Yangon, con lo cual son unas 14 horas tras dos periodos de seis, y algunas horas de espera.
Otra alternativa es vía Delhi, Singapur o Bangkok. Cualquier vuelo internacional que llegue ahí y luego, hay buenas conexiones con Yangon.
¿A nivel de consumidor, qué tipo de promoción se está haciendo en Europa?
-Por el momento no mucho. Asistimos a ferias. Para nosotros como empresa que somos un consorcio con otras touroperadoras y compañías, digamos que las ferias de turismo por excelencia son la de Londres WTM e ITB en Berlín, pues los mercados más importantes son el británico, el alemán y el francés. Pero a nivel de consumidor solo dedicamos dos días para tratar con él directamente. Los acuerdos que obtenemos son casi siempre con otros touroperadores que quieren establecer contactos y partners con empresas como la nuestra.
¿A Fitur no acuden?
-No. Se participó hace un par de años, si no recuerdo mal, pero hubo poca presencia de compañías de Myanmar. Fue un stand más pequeño, no como el de aquí en ITB que 29 compañías estamos representadas.
Háblanos del touroperador, ¿qué actividad tiene?
-Myanmar Fourstar, que es el touroperador receptivo, empezó hace ya más de 10 años como un negocio familiar. El mercado principal es el japonés. El director estudió en Japón como tantos birmanos y ha adquirido un nivel muy elevado en ese idioma, lo cual ha ayudado mucho a establecer contacto con touroperadores de esa nación. Recibimos a muchísimos turistas japoneses y somos probablemente los líderes en ese mercado.
Tenemos muchas relaciones públicas y, obviamente, el japonés es una persona que cuando está contenta habla muy bien y nos suelen enviar muchos turistas. Empezamos a trabajar con ese mercado hace más de 10 años, casi siempre con grupos de 10 a 20 personas, a los que le organizamos casi siempre viajes a medida que suelen durar unos siete, 8 o 10 días. El mercado japonés no tiene muchas vacaciones, con lo cual a veces son 5 o 6 días para ver los cuatro puntos más interesantes del país.
¿Cuáles son esos cuatro puntos, qué rutas ofrecen?
-Birmania es como una T. En el punto de abajo está Yangon. Al centro, Mandalay, ciudad que ha sido una capital del siglo XVI, con el Gran Palacio que se puede visitar. Luego torcemos a la izquierda y vamos a Bagan, que es el centro turístico digamos por excelencia. Si vamos a la otra punta de la T llegamos al lago Inlé, a unos 700 metros de altura. Cuando hace mucho calor conviene ir a allí. Es un lugar muy tranquilo donde no hay embarcaciones a motor. Las personas que reman lo hacen con la pierna, lo cual es algo muy pintoresco. Es el único lugar del mundo donde eso sucede. Hay muchos jardines flotantes. Es un centro muy fértil con muchísima producción agrícola. También se trabaja el loto, se hace tejido de loto, la seda, la plata. Es un poquito como un mercado al aire libre en el que los pueblos alrededor del lago se especializan como gremios y también muchas tribus bajan a vender sus productos y hay mucho intercambio. Esos serían los cuatro puntos principales de atracción turística.