Oaxaca promueve sus atractivos como ciudad patrimonio cultural
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Con Luis Ugartechea, presidente municipal de Oaxaca, dialogamos en la recién concluida Feria Internacional de Turismo de Madrid, FITUR, donde el conocido estado mexicano ha promocionado la riqueza cultural que le hizo acreedor este año de la sede del Congreso de Ciudades Patrimoniales, que se celebrará en noviembre.
Antes de adentrarse en la vida política, usted ha tenido una interesante trayectoria en otro ámbito. ¿Qué podría comentarnos al respecto?
-Esta es mi primera experiencia en el sector público. Me dedico a la industria restaurantera. Soy empresario. A raíz de ciertas situaciones que se dieron en Oaxaca y del tema de la participación ciudadana, decidí entrar en la contienda electoral y llegué a la alcaldía.
Tengo entendido que ha sido consejero estatal de Coparmex, presidente de la Unión Social de Empresarios de México (Usem), y un empresario muy exitoso distinguido por la Cámara Restaurantera Nacional con el Premio al Mérito Empresarial. ¿Cómo ha compaginado todas estas actividades a lo largo de su vida como empresario?
-Hemos sido restauranteros durante mucho tiempo. Los restaurantes nuestros se llaman El Asador Vasco. Mis abuelos emigraron de España y nos dedicamos a la gastronomía en un lugar donde la gastronomía es importante, un patrimonio intangible, sumamente compleja y rica.
En la administración pública existe otro vasto campo para desarrollar los conocimientos y aplicar mecanismos de eficiencia, porque lo público no necesariamente es ineficaz en términos de dónde pones el dinero y lo inviertes. O sea, que si se habla de gasto público tiene que hablarse de inversión, sobre todo en México.
¿Con qué reto se encontró cuando tomó posesión de su cargo?
-Había diversos temas. El principal y que nos hizo participar tiene que ver con un problema ocurrido en 2006. Existía una emergencia social y teníamos que depositar gran parte de nuestros recursos en esa política social, sin dejar de lado las estrategias que generan dinero o economía a la ciudad, como el turismo.
A raíz de eso nos planteamos conseguir la sede del Congreso Mundial de Ciudades Patrimonio, porque sabíamos que la cultura era la vocación propia de la ciudad, y la cultura genera turismo.
Al obtenerlo algunos meses después de estar en el cargo trazamos nuestras estrategias no solo de conservación del patrimonio, del centro histórico, sino como parte fundamental de nuestra labor de comunicación en materia turística.
La cultura es uno de los ejes dentro de su gobierno. ¿Qué están haciendo aparte de este evento para acercarla a los ciudadanos y a los visitantes?
-Estamos desarrollando diferentes políticas públicas y sociales. Tenemos puestos para libros, hemos fomentado los espacios como los denominados domingos familiares para llevar la cultura a la ciudad, y en sí misma Oaxaca tiene una vida cultural con sus propios artistas, galerías, el apoyo a las artesanías, los eventos importantes del municipio: Semana Santa, la Procesión del Silencio, la Guelaguetza, que es probablemente el evento de baile folclórico más importante de América Latina.
Tenemos la festividad de muertos, que es esencial dentro de la cultura y la idiosincrasia mexicana y sobre todo oaxaqueña. En Oaxaca conviven 16 etnias. Entonces, existe una cosmovisión que desde el punto de vista cultural, antropológico y sociológico nos lleva a afirmar que se trata de una ciudad pluricultural. Por último, tenemos una Noche de Rábanos, que es un evento muy conocido a nivel internacional, en diciembre.
Son nuestros eventos principales a nivel turístico-cultural, pero también se ofrecen conciertos, óperas en el teatro Alcalá. Acabamos de recibir una visita de artistas de Trieste, en intercambio cultural. Los artistas plásticos de Oaxaca son reconocidos a nivel mundial, desde Tamayo y Morales a Francisco Toledo, y ahora recientemente estuvo Sergio Hernández en Cádiz. Es decir, Oaxaca es generadora de arte y cultura todos los días.
¿En qué fecha celebran la Guelaguetza y para cuándo se ha fijado el Congreso de Ciudades Patrimonio?
-La Guelaguetza son los dos últimos lunes de julio. Es un evento que impresiona a todo el que va. Y el Congreso lo tenemos a finales de noviembre, del 19 al 22. Allí estarán los expertos en cuidado del patrimonio de organismos internacionales y alcaldes.
Esta organización ha logrado que los que están preocupados y son expertos en la materia coincidan en el mismo espacio con los decisores políticos o públicos, para generar procesos de conservación y solución de los problemas que se dan en todos los centros históricos: la despoblación, que afecta mucho en Europa; en México se da mucho el comercio informal; también es necesario avanzar en la cuestión de la movilidad, racionalizar y promover más el uso de la bicicleta. Esos son algunos de los grandes problemas que enfrentamos en las 242 ciudades patrimonio mundial.
¿Qué ha presentado Oaxaca a nivel turístico en FITUR 2013?
-A raíz de la estrategia que diseñamos para obtener la sede del Congreso, este año fuimos a FITUR con una intensa promoción turística que presenta a Oaxaca como capital cultural del mundo 2013.
Más allá de promocionar el evento en sí, que tiene su propia lógica (van a llegar los arquitectos que trabajan en estas ciudades, los expertos en la materia, los alcaldes…), nos interesa, basados en el Congreso, generar un legado y promocionar a Oaxaca a nivel mundial no solo como ciudad patrimonio, sino como un espacio donde todos los días se hace arte, se hace cultura.
No se trata solamente del patrimonio tangible, del centro histórico, el Monte Albán -porque es una declaratoria en ambos sentidos: una zona arqueológica y una ciudad colonial-, sino que tenemos todos los intangibles: el baile, las artesanías, la gastronomía... Y queremos dejar ese legado, que en el mercado turístico quede posicionado Oaxaca como un espacio y un destino vivencial. Quien nos visite, si se involucra con todas esas culturas, con esas cosmovisiones, logra entender muchas más cosas de cómo vemos el mundo en Oaxaca.
¿Qué recomendaría a un turista que viaja por cuatro o cinco días a Oaxaca? ¿Qué no debe perderse?
-Creo que tiene que ir a Monte Albán, a Mitla, a Yagul, a Lambityeco. Acaban de ser declaradas patrimonio las cuevas prehistóricas de Mitla y Yagul. Tendría que ir a Teotitlán del Valle a ver los tejidos. Recorrer las calles del centro histórico, sobre todo Santo Domingo, el zócalo de la ciudad. También está la zona de Putla. Hay que ver los famosos alebrijes, artesanías talladas en madera; el barro negro de San Bartolo Coyotepec…
¿Cuál es la oferta gastronómica característica de Oaxaca?
-Para mí es la gastronomía más importante de México y ha sido declarada patrimonio mundial. Tenemos 7 moles, el amarillo, coloradito, negro, el tasajo, los chapulines o saltamontes, como les dicen en España, que suena raro pero son deliciosos.
Luego, la comida istmeña, un estofado maravilloso, lechón. Están los nuevos chefs creando una nueva tendencia en materia gastronómica. Y no hay que olvidar el mezcal, que es mucho mejor que el tequila por su proceso artesanal como un destilado con diferentes posibilidades de ser elaborado desde un espadín, que es un tipo de maguey mucho más silvestre.
Si lo miramos desde un punto de vista antropológico, Oaxaca te llena todos los sentidos.