Ramón Díaz Triana, pintor, ceramista y restaurador cubano

09 de Julio de 2008 11:30pm
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Ramón Díaz Triana, pintor, ceramista y restaurador cubano

Díaz Triana dirige un interesante proyecto en la Habana Vieja nombrado "Todas las manos", que aglutina a más de 160 miembros: artistas plásticos, escultores, ceramistas, tanto nacionales como internacionales, que organizan talleres y cursos prácticos para enseñar técnicas relacionadas con la restauración y las artes plásticas. A partir de su trasfondo didáctico y de incentivo, esta experiencia pretende encontrar en la población de niños, adolescentes y ancianos una vocación que les permita desarrollarse creativamente, al tiempo que aprenden cómo rescatar la historia.

Usted trabaja como pintor, ceramista y restaurador. ¿Cómo conjuga estas tres actividades y a cuáles estilos se acerca más?

-Las técnicas son totalmente diferentes, aunque la plástica, que lo recoge todo, avala y apoya la restauración y la cerámica. Un restaurador que no sea artista plástico no puede llegar a ese tipo de trabajo. De hecho, lo primordial que debe tener un restaurador es conocer a fondo de estilos, maneras de hacer, colores y tonos, características de los materiales, para poder determinar el camino a seguir a la hora de reparar una pieza.

Eso de alguna manera traza las líneas y permite devolverle forma a las cosas dañadas, sin dejar de tener creatividad ¿no es así?

-Todo ese trabajo técnico está incluido en las artes plásticas. En la parte de restauración vengo trabajando hace 15 años. Me gradué como restaurador y trabajé en el museo provincial de Pinar del Río del 83 al 99 desarrollando esta labor.

¿Estudió usted la pintura allí?

-Estudié la pintura en la Escuela de Superación Provincial de Pinar del Río. Soy graduado de dibujo y pintura, pero como te decía también trabajé muchos años como restaurador. Luego surgió el proyecto "Todas las manos", del cual soy presidente, partiendo del propio estudio que tenemos en Habana Vieja sobre artes plásticas. En los últimos 15 años también me he enfocado mucho en mi obra plástica, en la pintura.

¿A qué se dedica básicamente dentro de la pintura? ¿Cuál es la escuela o estilo a la que más se acerca?

-Me considero un pintor académico y la línea de trabajo es el paisaje. Desde una ventana lo primero que observé un día fue un paisaje, porque yo soy un guajiro del campo, y he tratado de llevar a mis telas todas las inquietudes que uno tiene como artista, en este caso el desafío de reflejar la naturaleza, que es lo que más recreo en mi obra, debido a que el paisaje para mí es un reto, es algo que trato de llevar a mis telas, la impresión no del realismo como tal del paisaje, sino la impresión que me provoca el colorido, la luz, los objetos que conforman esa naturaleza, que en Cuba tiene características y contornos únicos.

¿Tiene influencia de los antiguos paisajistas cubanos?

-Considero que tengo mucha influencia, sobre todo de la escuela académica San Alejandro. Ahí tuve una guía desde que comencé con mi tendencia a las artes plásticas, brindada por alguien que para mí es el gran coloso del paisaje en Cuba, Clemente Carreño, un profesor destacadísimo. También estuve trabajando y pinté con el gran maestro Lorenzo. De eso me queda la tendencia.

No creo que yo siga la línea específica de ellos. Pienso que tengo influencia y siempre trato de variar en mi obra y de buscar estilo propio y el color exacto para mis paisajes.

Cuando estoy frente a la naturaleza, lo que más me interesa de ella son esas cosas caprichosas, sus detalles, el colorido, la perspectiva de los colores; es lo que trato de reflejar en mi obra, independientemente de que el mensaje es estético. La idea es que la persona se pregunte cómo el artista puede lograr esa luz, ese contraste.

¿En qué trabaja ahora mismo?

-Estoy trabajando ahora en una serie que se llama "Alucinaciones", donde trato de dar el mensaje ecológico en el sentido de cómo el hombre va destruyendo la naturaleza. Trato de que la persona, cuando esté parada frente a la obra pueda ver el reflejo en ella del desastre que estamos haciendo de nuestra naturaleza, de nuestro paisaje. Es como una denuncia a favor de la ecología, del medio ambiente, pero siempre dejando un pedazo de ese lienzo con la técnica, con mi línea de trazo, que refleja una inquietud que tengo como ser humano, como artista.

Para mí preservar la naturaleza es lo más importante y trato de plasmar en mi obra todo lo fresco y romántico de nuestro paisaje. Cuando trabajo el natural siempre le hago aportes, porque un artista debe tener su mundo creativo, trato de variar mi paisaje.

El paisaje lo es todo para mí y quiero resaltar que he hecho otros tipos de trabajo, he trabajado otras líneas por inquietudes que tiene uno como artista, pero no puedo dejar de hacer paisaje. Es primordial hacerlo.

¿Cómo lleva eso a la cerámica? ¿Está la labor de la cerámica vinculada también de alguna manera al paisaje?

-Claro que está vinculada. He hecho piezas de cerámica y murales, pero siempre el paisaje está presente. También he trabajado la cerámica como un arte decorativo, pero dentro de las obras más serias, por decirlo de alguna forma, sin importar el soporte sea cerámica o tela, siempre trato de perfeccionar mi técnica.

Ha trabajado además en la decoración de hoteles. Se habla mucho en Cuba del tema de integrar cultura y turismo, y ya hay muchos artistas plásticos y de otras ramas colaborando en esa dirección. ¿Qué cree que falta para lograr realmente esa integración?

-Tengo experiencia en dos lugares desde el punto de vista creativo y desde el punto de vista de seguir historia. Te digo de seguir historia porque he trabajado en hoteles de Cuba como son el Telégrafo y otros, al igual que instituciones donde lo que se ha buscado es rescatar la historia entrando en cuestiones de restauración. Se crea en estos hoteles una ambientación de acuerdo a su historia, con columnas de mármol que faltan y hay que volverlas a hacer o hasta pinturas murales en algunos casos. Es ahí donde entra en juego el artista con su creatividad porque le pueden pedir una obra, un vitral, una fuente, un objeto específico para un determinado lugar y es ahí donde entra la mano del artista desde el punto de vista plástico en la escultura, pintura no como decorador sino como la persona que está ambientando el entorno de ese lobby, de ese hotel en general.

He tenido la suerte de trabajar en varios hoteles de la Habana Vieja, pero he trabajado también en hoteles modernos en Varadero, y aunque el concepto cambia un poco, creo que cada vez se le está dando mayor participación y libertad a los creadores para hacer este tipo de trabajo.

Pienso que el tema de la Habana Vieja con Eusebio Leal, por el respeto que este tiene al patrimonio y las tradiciones, debe ser más afín para un artista. Imagino que la vinculación y el desarrollo de estos proyectos en esa zona es más fácil de lograr que en un hotel de Varadero.

-En el caso de Eusebio Leal, aparte de rescatar la historia de esos lugares como te decía, también entra a jugar un papel muy importante, que es restaurar ese inmueble tal como estaba en su momento.

El artista es creativo y a la vez responsable en utilizar la técnica que usaban en aquel entonces, pero hacerla atractiva a los ojos del visitante de hoy.

A veces la pérdida es total y entra la mano de un escultor que tiene que volver a hacer el molde, hacer la pieza matriz, reproducir todas las piezas y después decorar todo eso. Es un trabajo muy intenso, que exige alto nivel de experiencia, de dedicación y muchos conocimientos de fondo.

Esta labor que está haciendo el Dr. Eusebio Leal es algo fabuloso, independientemente de todas las necesidades que tenemos. El rescate que se ha hecho en la Habana Vieja es increíble por el cambio que se ha logrado gracias a la tenacidad del doctor, todo su equipo técnico y de la oficina en general. Yo tengo un estudio junto a ellos y me enorgullezco mucho de eso.

Digamos que esta es el área fundamental donde trabaja en este minuto, o sea el proyecto "Todas las manos"

-Sí. En este momento mi estudio está en reparación, tuvimos que mudarnos y surgió un proyecto comunitario. Este proyecto acoge a más de 160 miembros, artistas plásticos, escultores, ceramistas; y "Todas las manos al instrumento" lleva un mensaje para que todas las manos, tanto nacionales como internacionales, puedan participar en nuestro proyecto y aprender de él.

Allí teníamos varios talleres de cerámica, restauración general, que es importante de destacar porque la restauración tiene muchas especialidades: están los metales, los fósiles, caballete. En este taller tratamos de resumir en un solo proyecto cómo un artista puede ser multifacético.

Este proyecto es básicamente didáctico, de incentivo, pero también práctico porque parte de una asignatura que ha desaparecido de todas las escuelas que se llama "Las artes plásticas y aplicadas". Esas artes plásticas ya aplicadas son el tema que más se ha querido destacar en nuestro proyecto. Como un artista puede ser multifacético, puede lograr hacer cosas con prácticamente nada empleando recursos desechables en muchas ocasiones. El artista, dentro de esta especialidad, puede lograr hacer pintura, cerámica, escultura.

Este taller vincula a las 160 personas, 160 artistas plásticos pero va dirigido a la población.

-Se dirige a la población de adolescentes, ancianos, personas retiradas que tienen un talento que no ha sido descubierto y pueden llegar a ser artistas aquí, sin saber que tenían esa vocación porque nunca lograron desarrollarla.

Descubrimos talentos. Comenzamos por una etapa desde los 6 a 8 años de edad, dándoles clases a niños en las escuelas más cercanas por problemas de transporte. Quisiéramos que se pudiera ampliar, pero no podemos hacerlo por falta de recursos. Este taller estuvo vinculado a este mundo de los adolescentes, de los ancianos, allí dábamos charlas, conferencias, hacíamos debates, se hicieron monólogos, cuentos de teatro.

¿Cuando me habla en pasado lo hace porque en este momento no está funcionando el proyecto?

-No está funcionando porque estamos en reparación. Esperamos que este año comience nuevamente el proyecto que extendimos a una finca que tenemos en Camarioca con Román, gran amigo que es dueño de la tierra. Allí llegamos también nosotros con un proyecto que se tuvo que paralizar por cuestiones de recursos. Conversábamos con los niños, teníamos los mismos talleres que ahora no están funcionando, pero pensamos que van a reabrirse.

¿Aunque su taller esté cerrado no se mantiene el proyecto en escuelas, en otras áreas?

-No. Este año no se ha trabajado en función de eso porque la reparación como tal nos exige constante trabajo porque no es construir por construir, sino que se debe hacer lo que demanda cada espacio.

Importantes artistas han contribuido con nosotros en este proyecto. Entre ellos Villafañes que cooperó con nosotros y debo agradecerle a él mi incursión en la cerámica, porque fue quien me enseñó a llevar ese paisaje a este tipo de soporte.

Los gallegos Antonio y José, dos importantes amigos que están trabajando con Eusebio Leal y que están haciendo la restauración del Gran Teatro, me han adentrado también en este mundo de la restauración en la Habana Vieja y les agradezco mucho.

Estamos haciendo un gran esfuerzo para rescatar este inmueble y volver a activar este proyecto "Todas las Manos", que considero de suma importancia, primero por lo didáctico y comunitario. Principalmente rescata las artes plásticas aplicadas. Hacer con recursos, siempre que se pueda, toda la creación que tenga el artista.

Nuestro empeño es lograr que personas en este estudio puedan obtener conocimientos. Eso es lo más importante.

Cuando hacen los talleres, ¿van a sitios reales en restauración?

-Llevamos a esos niños a lugares donde hemos trabajado para que vean cómo se hacen las cosas en la práctica. Los niños se llevan cuando ya no hay peligro de derrumbe u otro problema, porque se esté en la fase de recuperación estructural. Tocan los detalles, la pintura, salvar los pisos, las paredes, la ambientación del inmueble para darle belleza y espiritualidad.

Cuba es el país que tiene, en América, más artistas universitarios en las esferas de plástica y cerámica, además de los logros alcanzados en la medicina y la educación. En Cuba hay grandes artistas, grandes talentos.

¿Cuándo piensan que puedan reiniciar el proyecto?

-Este año he estado trabajando en una exposición para el mes de julio, pero que dará una gira por España y parte de Francia. Es una exposición de carácter promocional.

Pensamos, no obstante, en ir trabajando en la fase final de la restauración de nuestro espacio para poder inaugurarlo en el próximo año y hacer exposiciones con los niños y todos nuestros miembros. Tenemos un dossier lleno de dibujos de niños, dos de los cuales se encuentran hoy estudiando en la escuela San Alejandro. Tenemos el privilegio de que esos talentos hayan surgido de nuestro proyecto. Es algo que nos enorgullece.

¿En qué lugar de la Habana Vieja está situada la sede del proyecto "Todas las Manos"?

-Teniente Rey número 109, entre San Ignacio y Cuba. Ahora queremos llevarlo a Obra Pía y Habana 459, que es donde se encuentra el local. Este espacio fue creado a principios del siglo pasado para ser una farmacia.

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