La Comisión Europea admite dificultades operativas en el sistema EES
La presidenta de la Comisión Europea reconoce retos pendientes en la implementación del nuevo sistema fronterizo EES, mientras la industria aérea advierte sobre colas de hasta cinco horas durante la temporada alta de verano
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha admitido recientemente que la puesta en marcha del nuevo Entry/Exit System (EES) no ha seguido el curso planificado.
Durante una conferencia de prensa en Irlanda, la mandataria reconoció que "todavía queda mucho por hacer" para solucionar las dificultades operativas que están afectando a los viajeros en diversos aeropuertos europeos durante este periodo estival. La Comisión está colaborando activamente con los Estados miembros para intentar resolver los problemas técnicos que han obstaculizado la eficiencia del sistema.
Este reconocimiento surge tras semanas de críticas intensas por parte de aeropuertos, aerolíneas y organizaciones turísticas, quienes señalan que la situación ha alcanzado un "punto crítico". El EES, operativo desde el 10 de abril de 2026, sustituyó el sellado manual de pasaportes por un registro digital de imágenes faciales y huellas dactilares para los viajeros no pertenecientes a la UE.
Si bien el objetivo del sistema es fortalecer la seguridad fronteriza y combatir la migración irregular, su implementación ha generado cuellos de botella significativos, especialmente debido a las comprobaciones biométricas requeridas en la primera visita de cada pasajero.
Críticas de la industria y saturación en terminales
Organizaciones líderes como Airports Council International (ACI) Europe, Airlines for Europe (A4E) y la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) han denunciado en una carta abierta que los pasajeros están sufriendo esperas de hasta cinco horas en los controles fronterizos. Según estos organismos, la incapacidad de los servicios de control para procesar las llegadas con rapidez ha obligado a los viajeros a aguardar durante largas horas en áreas externas a las terminales y estacionamientos.
A pesar de las complicaciones, la Comisión Europea sigue defendiendo la necesidad del sistema como un elemento esencial para la gestión de fronteras exteriores. Los datos oficiales indican que, desde su lanzamiento, se ha denegado la entrada a más de 40,000 personas por documentación inválida y se han identificado más de 1,000 individuos que representaban riesgos potenciales de seguridad.
La Comisión sostiene que los Estados miembros contaron con tiempo suficiente para la preparación y subraya que la responsabilidad de dotar de personal e infraestructura adecuados recae principalmente en las autoridades nacionales.
Ante la crisis, las organizaciones de aviación han solicitado a Bruselas mayor flexibilidad para que los Estados miembros puedan suspender temporalmente los procedimientos del EES cuando la capacidad de los controles fronterizos se vea sobrepasada.
Esta medida permitiría pausar el registro biométrico en momentos de máxima afluencia, manteniendo los controles de pasaporte estándar. Algunos destinos ya han tomado medidas: Grecia ha suspendido la recolección biométrica en ciertos puntos de entrada, mientras que el operador aeroportuario de Roma ha expresado su intención de hacer lo mismo durante las semanas más críticas del verano.
El World Travel & Tourism Council (WTTC) también ha instado a un enfoque más coordinado, sugiriendo el uso generalizado de la aplicación "Travel to Europe" para el registro previo. No obstante, las autoridades europeas han advertido que no debe esperarse una solución inmediata; Uku Särekanno, director ejecutivo adjunto de Frontex, señaló a finales de junio que la estabilización de este sistema podría tardar entre uno y dos años, debido a la complejidad que supone el registro de datos biométricos para los viajeros primerizos en el espacio Schengen. Mientras tanto, las aerolíneas recomiendan a los viajeros fuera de la UE planificar con mucha mayor antelación el tiempo destinado a las formalidades fronterizas.




