CTO: El turismo caribeño recibió 35 millones de turistas en 2025
La industria turística del Caribe ha consolidado su trayectoria de recuperación al registrar un incremento del 2.5% en las llegadas de turistas de estancia prolongada durante el año 2025.
Según el informe anual de la Organización de Turismo del Caribe (CTO), la región recibió aproximadamente 35 millones de visitas internacionales, superando por segunda vez consecutiva los niveles prepandemia de 2019. Este desempeño, que representa la llegada de 900,000 turistas adicionales respecto al año anterior, subraya la competitividad de la cuenca caribeña a pesar de un entorno global marcado por tensiones geopolíticas, fluctuaciones económicas en mercados emisores y el impacto de fenómenos climáticos como el huracán Melissa.
La Directora de Investigación de la CTO, Aliyyah Shakeer, destacó que el crecimiento fue posible gracias a las inversiones estratégicas en infraestructura turística y a una mejora incremental en la conectividad de vuelos. Aunque el primer trimestre del año mostró una ligera contracción del 0.3% debido a la incertidumbre inicial, la demanda repuntó con fuerza durante el segundo y tercer trimestre, con incrementos del 5% y 5.6%, respectivamente. El flujo de visitantes alcanzó sus picos máximos en los meses de marzo, julio y diciembre, meses en los que la hospitalidad caribeña operó a su máxima capacidad para recibir a viajeros procedentes principalmente de América del Norte y del Sur.
En cuanto a los mercados emisores, los Estados Unidos se mantuvieron como el principal proveedor de turistas con 17 millones de llegadas, lo que supone un modesto crecimiento del 0.5%. Sin embargo, el dato más revelador del año fue el extraordinario desempeño de América del Sur, que registró un aumento del 23.7% con 2.4 millones de visitas, impulsado por nuevas rutas aéreas y campañas de marketing dirigidas. Por el contrario, los mercados de Canadá y Europa experimentaron descensos del 5.3% y 3.3% respectivamente, afectados por el aumento de los costes de viaje y una competencia más agresiva de otros destinos globales que buscan atraer la inversión turística.
El sector hotelero caribeño presentó resultados mixtos en el cierre del ciclo anual, con una ocupación promedio que descendió levemente al 63.7%. No obstante, la rentabilidad por habitación disponible (RevPAR) aumentó un 0.8%, situándose en 223.12 dólares, mientras que la tarifa diaria promedio (ADR) escaló hasta los 350.37 dólares. Estas cifras reflejan una estrategia orientada hacia el valor y la prosperidad económica del sector, priorizando la calidad del servicio sobre el volumen masivo. Destinos como Guyana, Curazao, Dominica y San Vicente y las Granadinas lideraron el crecimiento regional gracias a la diversificación de sus productos turísticos y a una gestión eficiente de la economía del ocio.
El segmento de cruceros continuó su expansión imparable en 2025, con un aumento del 5.2% para alcanzar los 35.5 millones de visitas a puerto, una cifra que se sitúa un 16.7% por encima de los registros de 2019. Las Bahamas se consolidó como el líder indiscutible de este sector al recibir un récord de 10.7 millones de cruceristas, beneficiándose de la constante innovación en infraestructura portuaria y la ampliación de los itinerarios de las grandes líneas globales. Esta vitalidad del turismo náutico refuerza la posición del Caribe como el hub de cruceros más importante del mundo, atrayendo constantes flujos de capital para la modernización de muelles y terminales.
Para el presente 2026, las perspectivas de la CTO son cautelosamente optimistas, proyectando un crecimiento de entre el 3% y el 4% en las llegadas de estancia prolongada y de entre el 5% y el 7% en el sector de cruceros. La Secretaria General de la organización, Dona Regis-Prosper, enfatizó que este no es momento para la complacencia, instando a los gobiernos regionales a fortalecer la conectividad intra-regional y a avanzar en prácticas de turismo responsable. La meta es asegurar que el crecimiento se traduzca en beneficios tangibles para las poblaciones locales, garantizando la resiliencia a largo plazo frente a los desafíos climáticos y económicos que puedan surgir en el horizonte internacional.
La región se encuentra ahora en una fase de normalización tras el auge post-pandemia, enfocándose en la sostenibilidad y en la creación de experiencias regenerativas que protejan el entorno natural. La inversión en tecnologías digitales para mejorar la personalización del viaje y la diversificación de los mercados de origen seguirán siendo las prioridades estratégicas para mantener la prosperidad de las naciones caribeñas. Con una marca regional sólida y un compromiso renovado con la excelencia en la hospitalidad, el Caribe encara el resto del 2026 como un destino altamente deseable y preparado para navegar las incertidumbres del mercado global de viajes.




