La recuperación del turismo en Oriente Próximo va de la mano de los corredores culturales
Tras un periodo de inestabilidad, la región de Oriente Próximo celebra hoy una recuperación histórica de sus cifras turísticas gracias a la creación de los nuevos corredores culturales.
Estos acuerdos entre países como Jordania, Arabia Saudita y Egipto permiten a los viajeros visitar múltiples sitios arqueológicos del Patrimonio de la Humanidad con un único visado regional. La estrategia busca presentar a la región como un destino unificado que ofrece una profundidad histórica que no tiene rival en ningún otro lugar del mundo.
El epicentro de este auge es la ciudad de AlUla, que ha inaugurado hoy nuevos complejos residenciales integrados en las rocas, utilizando técnicas de arquitectura sostenible que respetan el paisaje milenario.
La inversión en infraestructuras de transporte, incluyendo trenes de alta velocidad que cruzan el desierto, ha facilitado la movilidad entre los grandes centros del turismo arqueológico. Esta apuesta por el patrimonio cultural está logrando diversificar las economías locales, reduciendo la dependencia de los recursos naturales tradicionales.
Los festivales de arte y música en entornos históricos se han multiplicado, atrayendo a un público joven y cosmopolita que busca nuevas narrativas estéticas. Las autoridades turísticas están utilizando la realidad aumentada para reconstruir digitalmente monumentos dañados o desaparecidos, permitiendo que el visitante comprenda la grandeza original de estas civilizaciones. La tecnología se pone al servicio de la memoria histórica, enriqueciendo la visita y fomentando el respeto por la diversidad cultural.
Se prevé que para mañana se firmen nuevos acuerdos de colaboración con museos de renombre mundial para realizar exposiciones temporales en el corazón del desierto. Esta diplomacia cultural fortalece los lazos internacionales y posiciona a la región como un puente de diálogo entre Oriente y Occidente. Los turistas están respondiendo con entusiasmo, agotando las reservas para las rutas que recorren los antiguos pasos de las caravanas de incienso.
El impacto social es significativo, con un aumento del empleo juvenil en el sector servicios y la guía turística especializada. Las universidades de la región han lanzado programas de formación en gestión del patrimonio para asegurar que la próxima generación de profesionales esté a la altura de los estándares globales. El turismo se ha convertido en una herramienta de orgullo nacional y renovación social para millones de personas.
Sin embargo, el reto de gestionar el agua en zonas desérticas sigue siendo una preocupación central para el desarrollo de nuevos resorts de lujo. Las empresas turísticas están obligadas a utilizar plantas de desalinización solar y sistemas de reciclaje de agua para mantener sus operaciones sin agotar los acuíferos locales. La sostenibilidad hídrica es el requisito indispensable para cualquier nueva inversión en esta región que mira hacia el futuro con esperanza.




