Turismo en EE.UU.: Entre el aumento del emisor y las penurias del receptivo
El panorama del intercambio turístico de los Estados Unidos en el último año revela una realidad dual: un turismo emisor que supera con creces los niveles prepandemia y un sector receptivo que lucha por recuperar su dinamismo.
Según los datos definitivos de la Administración de Comercio Internacional publicados este 26 de marzo de 2026, las llegadas de visitantes internacionales alcanzaron los 68.3 millones, lo que representa una caída del 5.5% respecto al ejercicio anterior y apenas un 86% de los niveles registrados en 2019.
A pesar del retroceso general, la economía del sector muestra focos de resiliencia en mercados específicos. Centroamérica lideró el crecimiento de llegadas con un aumento del 4.7%, seguida de Europa del Este y Medio Oriente.
No obstante, el mercado canadiense —el segundo más importante para el país— sufrió un desplome del 20.9%, impactando severamente en las cifras globales. Analistas sugieren que las posturas políticas actuales han influido negativamente en mercados europeos, con caídas drásticas del 23.5% en las llegadas desde Dinamarca y del 10.7% desde Suiza.
Puertos de entrada y mercados estratégicos
La infraestructura aeroportuaria sigue siendo el pilar de la hospitalidad estadounidense, con Nueva York consolidada como la principal puerta de entrada.
Nueva York lideró con 5.8 millones de llegadas, seguida de cerca por Miami y Los Ángeles, ciudades que concentran la mayor inversión en servicios para el viajero internacional.
Se mantiene como el mercado emisor número uno hacia EE. UU., aportando casi 18 millones de visitantes, un incremento del 6.4%. La tecnología de procesamiento en aduanas y la gestión de vuelos en estos hubs son críticas para mantener la competitividad del destino en este 2026.
En contraste con las llegadas, el deseo de los ciudadanos estadounidenses por explorar el mundo ha alcanzado niveles históricos. Las salidas al extranjero superaron en un 15% los registros prepandemia, con diciembre cerrando con 10.2 millones de partidas.
México domina los flujos de salida con más de 39.6 millones de viajes, mientras que el Caribe atrajo a 11.3 millones de estadounidenses, consolidando la prosperidad de la región vecina. Europa se mantiene como el segundo destino de ultramar más importante, con un crecimiento del 2.9% en la demanda transatlántica.
La alta capacidad de consumo del viajero estadounidense está impulsando la inversión en nuevos complejos de lujo y servicios de hospitalidad personalizada en los mercados receptores.
Esta divergencia entre el turismo que entra y el que sale subraya la necesidad de nuevas estrategias de innovación en la promoción turística de EE.UU. para equilibrar la balanza comercial del sector.
Mientras el emisor inyecta capital en el extranjero, el receptivo requiere una mejora en la percepción internacional para garantizar la prosperidad de sus ciudades turísticas en este 2026.




