Venecia podría transformarse en una atracción submarina en 200 años, según expertos
La icónica ciudad de los canales, reconocida por su valor universal excepcional, enfrenta una amenaza existencial que podría cambiar su fisonomía para siempre.
Un reciente informe liderado por científicos de la Universidad de Salento advierte que, de continuar el ritmo actual del cambio climático, Venecia podría convertirse en una reliquia bajo el agua en los próximos 200 años. El estudio proyecta que el nivel del mar en la zona podría elevarse hasta los 81 centímetros para finales de este siglo, poniendo en jaque un conjunto arquitectónico medieval que ha sobrevivido sobre pilotes de madera durante más de un milenio.
El documento detalla que, aunque estructuras emblemáticas como el Palacio Ducal o la Basílica de San Marcos son joyas del arte bizantino admiradas globalmente, su ubicación sobre marismas las hace extremadamente vulnerables. Para intentar frenar este desenlace, los investigadores proponen soluciones sin precedentes que van desde la construcción de presas costeras que rodeen completamente la laguna, hasta el desmantelamiento de piezas históricas clave para ser trasladadas hacia el interior. Estas medidas buscan proteger un patrimonio que la UNESCO incluyó en su lista protegida hace casi cuatro décadas.
Desafíos tecnológicos y el costo de la preservación
Actualmente, la ciudad cuenta con el sistema Mose, una red de 78 compuertas móviles diseñadas para aislar la laguna durante las mareas altas y resistir inundaciones de hasta tres metros. Sin embargo, los expertos señalan que estas barreras no serán suficientes a largo plazo. El informe estima que un esfuerzo de conservación a gran escala, como el que se requiere para salvar la urbe, podría alcanzar un coste de 100.000 millones de euros. Aun con tal inversión, el éxito no está garantizado de forma permanente debido a la magnitud del fenómeno climático.
Más allá de la pérdida material, el estudio subraya la dificultad de preservar la cultura lagunar y los estilos de vida tradicionales que definen a la región. El autor principal de la investigación, Piero Lionello, ha sugerido que las futuras generaciones probablemente tendrán que explorar los restos de la ciudad mediante el buceo o el uso de submarinos. Según su análisis, aunque se logren salvar algunos objetos, la actividad económica y el tejido social tal como los conocemos hoy podrían desaparecer ante el avance inevitable del Adriático.
La situación de Venecia sirve como un recordatorio crítico sobre la fragilidad de los destinos históricos frente al calentamiento global. La comunidad científica insiste en que las soluciones actuales son temporales y que se requiere una visión a muy largo plazo para gestionar lo que parece un destino inevitable para la Serenísima. El debate sobre si es posible mantener una ciudad viva en estas condiciones o si se convertirá en un museo sumergido es ya una prioridad para los planificadores urbanos y conservadores de arte en Italia.




