Ignacio de las Cuevas, responsable de Mercadeo y Promoción para Europa y Rusia, Voluntario de la OMT, Bután
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Bután es un pequeño reino en el Himalaya, entre China e India, donde se practica el budismo tibetano o Mahayana, y es la democracia más joven del mundo, pues tuvo sus primeras elecciones en 2008. Es un país que no mide el desarrollo con el PIB, sino con el llamado Gross National Happiness Index, que estima la felicidad de sus ciudadanos. La nación se abrió al turismo en 1974 y ha desarrollado una industria de alta gama, apoyada por una política turística de ‘alta calidad y bajo volumen/impacto’.
¿Cuál es el aeropuerto más importante?
-Hay un solo aeropuerto internacional situado en la ciudad de Paro, cerca de la capital, Thimphu, que está conectado con Katmandú, Calcuta, Bangkok, Delhi, Dhaka… A finales de este año se inauguran 3 aeropuertos domésticos en el país para facilitar el movimiento de turistas en el país.
¿Cuántas horas desde Katmandú, Calcuta o Delhi?
-Katmandú y Calcuta se encuentran a menos de una hora de vuelo de Paro. Otros destinos, como Bangkok y Delhi, se encuentran a 3 horas.
¿Cómo es el clima?
-Tiene tres climas diferentes: valles subtropicales, cerca de la India; un altiplano más de clima alpino, y luego tiene las grandes montañas del Himalaya, con hasta 7 mil metros de altura y clima muy extremo.
¿Qué lengua se habla?
-Hay dos, básicamente: el dzongkha, un tibetano antiguo, y el inglés. La educación es en inglés y se considera uno de los países de todo el continente asiático con mejor nivel de ingles
¿Por qué el inglés?
-Creo que debido al cuarto rey de Bután, un visionario que creó hace más de treinta años este indicador para medir el desarrollo, el Gross National Happiness Index, que sobrepone felicidad a bienes materiales, y pensaba que el inglés iba a primar en el mundo.
¿Cuáles son los principales sectores económicos?
-Bután tiene principalmente dos fuentes de ingresos: la energía hidroeléctrica, que vende a la India, y luego el turismo. Es un país muy estable, nunca ha sido colonizado, nunca ha habido una guerra, y era una monarquía autoritaria hasta hace tres años, cuando se creó una constitución y una democracia parlamentaria.
¿Cómo llegó un español al sector de turismo de Bután?
-Bután siempre me ha parecido un destino del que mucha gente habla, pero que muy poca gente conoce. Además, el hecho de que haya estado aislado del resto del mundo occidental hasta los años sesenta me ha llamado siempre la atención. Por último, otras de las razones por querer ir a vivir a Bután son el hecho de tener una cultura ancestral muy arraigada y el de tener un sumo respeto por la naturaleza y por el prójimo. Cuando me llegó a las manos la oferta de trabajo, creí que las cosas suceden por alguna razón y supongo que el hecho de haber trabajado en otros continentes en el campo del turismo, y de realizar un doctorado en el tema de turismo de voluntariado, fueron las razones por las cuales la Organización Mundial del Turismo optó por mi perfil.
¿Cómo se sitúa el nivel de vida del país?
-Hay zonas del país bastante desarrolladas, con un nivel muy avanzado en muchos servicios, y hay otras zonas más remotas, donde hay problemas de asistencia médica o acceso a agua potable. El país tiene alrededor de 800 mil habitantes. Puede decirse que tiene la extensión de Suiza, pero diez veces menos de población.
A propósito de su presencia en MITT, ¿qué relación tiene Bután con el mercado ruso?
-Estamos explorando diferentes mercados, y sabemos que el mercado ruso ofrece muchas facilidades y mucho potencial, pues el país tiene una política turística que se resume en la frase high value low volume, con lo cual intenta descartar a un segmento muy grande del mercado pero se concentra en otro, más pequeño pero con un poder adquisitivo mucho más alto. Sabemos que es un rasgo del mercado ruso. Los hoteles en Bután generalmente son de muy alta categoría, de cuatro y cinco estrellas, y hay algunos en que la noche cuesta hasta 1.700 dólares. Estamos hablando de turismo de alta gama, de elite pero con un gran respeto por la preservación del medio natural y de las tradiciones locales
¿Qué opciones tiene un turista en Bután?
-Después de haber viajado por varios países y conocer mejor Bután, puedo decirle que es un destino muy buscado por viajeros que han conocido muchas culturas, que buscan una experiencia profunda. Bután ofrece un grado de espiritualidad muy elevado, un elevado nivel de servicios, sobre todo en atención al cliente; un estándar muy alto en hotelería, y es uno de los diez países del mundo con mayor índice de biodiversidad, equiparable con destinos como Costa Rica: ofrece trekking, aventura, wellness, spa y mucho turismo cultural y religioso.
¿Qué tiempo de viaje o estancia se requiere como mínimo?
-Mientras más mejor, pero yo estimo que como mínimo diez días, pues viajar por el país, aunque son 500 kilómetros de uno a otro extremo, lleva hasta tres días por carretera.
¿Cree que América Latina puede ser un mercado emisor para Bután?
-No lo veo a corto plazo, porque las distancias y las conexiones aéreas hacen muy difícil el acceso a un destino muy lejano; sin embargo, ha habido un incremento del 33% de turistas procedentes de México y 29% de turistas brasileños, lo que me lleva a pensar que el interés por Bután en Latinoamérica tiene un futuro prometedor
Gastronómicamente, ¿qué ofrece Bután?
-Bután tiene una oferta gastronómica variada, reflejo de la mezcla cultural; de hecho, está conformado por inmigrantes de muchos orígenes étnicos, con mucha influencia india y china así como nepalí. Se comen muchos currys, muchos pimientos y mucha comida picante, muchos quesos (de leche de yak, por ejemplo) y carne de yak y mucha verdura. Es un país prácticamente vegetariano.